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La Armada da el paso hacia sus mayores buques de guerra

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

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La Armada da el paso hacia sus mayores buques de guerra

La Armada española avanza en el diseño de dos nuevos buques de asalto anfibio, capaces de transportar tropas, helicópteros y cazas de quinta generación. El proyecto, aún en fase de planificación, busca transformar la capacidad naval del país.

La Armada española ha iniciado la definición de sus futuros buques de asalto anfibio, una apuesta que podría situar a España entre los países con mayor capacidad de proyección naval en Europa. El plan contempla la construcción de dos unidades de tipo LHD (Landing Helicopter Dock), con un desplazamiento estimado entre 30.000 y 40.000 toneladas, lo que los convertiría en los mayores buques de guerra jamás construidos en el país.

Según los requisitos iniciales, estas naves estarán preparadas para transportar un batallón reforzado de desembarco, junto a vehículos, equipos de apoyo y una veintena de aviones de combate furtivos de quinta generación. La cubierta de vuelo se diseñará para operar aeronaves como el F-35B, capaces de despegue corto y aterrizaje vertical, lo que supondría un salto respecto a los actuales AV-8B Harrier II Plus.

Transformación operativa

El proyecto se enmarca en el Concepto Operativo de Proyección Anfibia 2050, que plantea una reorganización profunda de la fuerza naval española. Los nuevos LHD ocuparán un papel central en una estructura modular, compuesta por tres unidades expedicionarias capaces de adaptarse a diferentes misiones y escenarios. Cada agrupación incluirá un LHD, un buque nodriza ligero (LXX) y una fuerza de desembarco de entidad batallón, permitiendo ciclos de despliegue y relevo sin agotar todos los recursos en una sola operación.

La capacidad de operar a más de 150 millas náuticas de la costa busca reducir la exposición de los buques principales ante amenazas avanzadas, permitiendo el despliegue de fuerzas desde una distancia segura. Además, cada unidad contará con un dique inundable para lanzar lanchas de desembarco, conectores rápidos y aerodeslizadores, facilitando operaciones simultáneas por mar y aire.

Construcción nacional

Navantia aparece como el astillero con más opciones para asumir la construcción de estos buques, aprovechando la experiencia acumulada en proyectos como el Juan Carlos I, referencia directa para el nuevo diseño. Ferrol se perfila como el emplazamiento más probable para el desarrollo de las obras, aunque la adjudicación definitiva aún no está cerrada.

El calendario previsto sitúa el inicio de las obras en torno a 2028, con la entrada en servicio de las unidades a lo largo de la década siguiente. Sin embargo, las fechas concretas dependerán de la evolución del proyecto y de la definición final de los requisitos técnicos.

Capacidades y retos

La diferencia entre las estimaciones de desplazamiento —30.000 o 40.000 toneladas— refleja que el diseño aún no está cerrado. La cifra más ambiciosa permitiría integrar una veintena de cazas furtivos, un batallón reforzado y todos los medios de apoyo necesarios, mientras que la opción más contenida se acercaría al modelo del Juan Carlos I, aunque con mejoras sustanciales en capacidad aérea y de desembarco.

La incorporación de cazas de quinta generación está prevista en el diseño, pero no supone una adquisición confirmada. Los buques también podrán operar helicópteros de transporte táctico NH90 MSPT y aparatos de ataque para escolta aérea, ampliando la versatilidad de la fuerza expedicionaria.

Contexto y significado

La apuesta por estos nuevos LHD responde a la necesidad de adaptar la Armada a escenarios cada vez más complejos, donde la proyección de fuerzas y la capacidad de operar en entornos protegidos por defensas avanzadas resultan clave. El modelo modular permitirá mantener presencia continuada y flexibilidad operativa, sin comprometer todos los recursos en una sola misión.

España ya ha exportado tecnología naval de este tipo a países como Australia y Turquía, lo que refuerza la posición de Navantia y la industria nacional en el sector. La decisión de avanzar en este programa puede situar a la Armada española en una posición destacada dentro de la OTAN y la Unión Europea, especialmente en operaciones de respuesta rápida y despliegue expedicionario.

El desarrollo de estos buques, si se confirma en los plazos previstos, marcará un antes y un después en la capacidad naval española, permitiendo afrontar misiones de defensa, apoyo internacional y protección de intereses estratégicos en escenarios cada vez más exigentes.

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