La bombona de butano de 12,5 kilos cuesta ya 18,84 euros tras la última revisión del Gobierno. Es el precio más alto desde 2022. El aumento es del 5,66% respecto a la tarifa anterior. Llega justo al inicio del otoño y marca un nuevo máximo para un producto básico en muchos hogares españoles.
El precio regulado sube por varios motivos. Depende de la cotización internacional del propano y butano, del coste del transporte marítimo y del tipo de cambio euro-dólar. Aun así, el Gobierno mantiene un control estricto. La revisión se hace el tercer martes de cada mes impar. El precio solo puede subir o bajar hasta un 5% en cada revisión.
El nuevo tope máximo para la bombona de butano de 12,5 kg en la península se ha fijado en 19,55 euros y estará vigente hasta el 30 de junio de 2027.
El consumo de butano baja poco a poco por la expansión del gas natural y otras opciones más eficientes. Pero la bombona sigue siendo esencial en zonas rurales, en segundas residencias y, sobre todo, en hogares vulnerables. En 2025, se consumieron 57 millones de envases de GLP de distintas capacidades. Son cifras que muestran la importancia de este suministro para una parte grande de la población.
La subida llega dentro de un paquete de medidas para proteger a los consumidores este invierno. Además de limitar el precio del butano, el Gobierno ha puesto topes a la tarifa regulada de gas natural (TUR) y ha reforzado el bono social térmico para familias con menos ingresos. Estas medidas buscan frenar el golpe de la inflación energética en los colectivos más expuestos, según el resumen de RTVE.
El precio de la bombona refleja la volatilidad de los mercados internacionales y la necesidad de proteger a los consumidores sin poner en riesgo la sostenibilidad del sistema energético. Aunque el consumo de GLP baja cada año, sigue siendo clave para miles de familias, sobre todo donde no llegan otras alternativas o son demasiado caras. Mantener el precio regulado y limitar las subidas muestra que las autoridades no quieren que la energía se convierta en un lujo para los más vulnerables. Pero el margen de maniobra es cada vez más pequeño ante la presión de los mercados globales.
Sin el límite impuesto por el Gobierno, el precio regulado del butano podría haber experimentado un aumento de hasta el 50% en los próximos meses, según estimaciones recogidas en medios económicos españoles.