La amenaza de un ataque ruso con drones sobre España, Francia o Italia ya es una preocupación real. Un informe de la CIA, compartido con gobiernos europeos, señala que Moscú podría usar drones lanzados desde barcos mercantes en el Mediterráneo para atacar infraestructuras sensibles. El objetivo no sería causar destrucción masiva, sino provocar daños concretos, incendios o cierres temporales de puertos y aeropuertos. El impacto sería inmediato, tanto en lo político como en lo económico.
Fuentes cercanas al Ministerio de Defensa de Lituania explican que los drones que Rusia podría emplear son del tipo Gerbera. Son aparatos de unos dos metros de largo, con una envergadura de 2,5 metros y hasta 18 kilos de peso. Estos drones pueden volar a 160 kilómetros por hora y recorrer hasta 600 kilómetros, según la carga explosiva y el viento. Un barco mercante puede llevar varios de estos drones y lanzarlos desde aguas internacionales, a entre 200 y 300 kilómetros de la costa.
Alemania ha atribuido oficialmente a Rusia la responsabilidad del reciente intento de ataque con drones en Leipzig, lo que ha provocado un debate en la UE sobre la intensificación de las amenazas híbridas.
El informe de la CIA llega tras varios incidentes que han subido la tensión en Europa. El caso más reciente fue el ataque con drones armados en el aeropuerto de Leipzig, que las autoridades alemanas atribuyen a la inteligencia rusa. Hace un año, 19 drones sin munición cambiaron de rumbo y entraron en el espacio aéreo polaco, en lo que se vio como una prueba de reacción. En febrero, una unidad naval sueca detectó el despegue de un dron desde el buque ruso Zhigulevsk en el estrecho de Öresund. Suecia lo consideró una violación de su espacio aéreo.
La información sobre la amenaza se consolidó tras el viaje del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto. Ratcliffe llegó en un avión militar estadounidense tras hacer escala en Riga. Aunque no se anunciaron reuniones en Letonia, fuentes diplomáticas bálticas confirman que fueron informadas del contenido del viaje. The Wall Street Journal y Politico informaron que Ratcliffe fue a advertir a Rusia contra cualquier ataque o provocación contra la OTAN. Después, los gobiernos de España, Francia e Italia recibieron la alerta sobre una posible operación con drones.
Francia reaccionó de inmediato. Emmanuel Macron reunió al Consejo de Defensa y, dos días después, convocó en el Elíseo a los líderes de todos los partidos y a los candidatos presidenciales de 2027. Analistas de defensa consultados por medios europeos confirman que el informe de la CIA existe y que las autoridades francesas lo consideran creíble. El propio Macron ha reconocido en público el aumento de las operaciones híbridas rusas contra Europa y ha dicho que Francia y otros países están reforzando su respuesta ante estas amenazas.
En Alemania, las autoridades han iniciado nuevas investigaciones tras el hallazgo de restos de drones cerca de bases militares, analizando posibles vínculos con el caso de Leipzig y la actividad de sabotaje rusa. El gobierno alemán considera estos incidentes parte de una campaña más amplia de presión sobre la UE.
El contexto político complica la situación. España, Francia e Italia celebrarán elecciones en 2027 y tienen fuerzas políticas radicales que pueden aprovechar el miedo y el cansancio por la guerra en Ucrania. En Francia e Italia hay partidos o figuras con posturas cercanas a los intereses del Kremlin. Jean-Luc Mélenchon, candidato de la izquierda francesa, ha dicho que el aumento de la amenaza rusa es consecuencia de los ataques ucranianos de largo alcance en territorio ruso.
Keir Giles, experto británico en estrategia militar rusa, advierte que la distancia geográfica no garantiza seguridad. España, por ejemplo, podría ser vulnerable por la falta de sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles adaptados a la amenaza rusa. Giles insiste en que Moscú busca el punto más débil de Europa, donde la defensa civil y la resiliencia sean menores y la fragilidad política mayor.
El método de lanzar drones desde barcos no es nuevo. En 2020, la empresa rusa ZALA hizo pruebas de lanzamiento de drones desde embarcaciones en movimiento. En octubre de 2024, se reanudaron estos ensayos desde plataformas marítimas casi paradas. En el Báltico ya se han visto vuelos de drones rusos cerca de buques de inteligencia. Hace poco, un buque de guerra ruso disparó bengalas de emergencia contra un helicóptero militar danés en aguas internacionales.
En canales rusos cercanos al ámbito militar, el sur del Mediterráneo aparece como una vía para amenazar a Francia. Se han publicado mapas con posibles objetivos: fábricas aeronáuticas, bases militares, centrales nucleares y complejos petroquímicos en el sur del país. El dron Gerbera-2, recuperado hace poco frente a la costa polaca, llevaba una cabeza de fragmentación y unos cuatro kilos de explosivo. En ese caso, el dron no fue lanzado desde un barco, sino que voló desde Kaliningrado.
Según fuentes de inteligencia bálticas, el aumento de las actividades de sabotaje rusas responde a los daños que los ataques ucranianos están causando al sector energético ruso. El objetivo sería reducir el apoyo a Ucrania, provocar divisiones en la OTAN y alarmar a la población europea. Polonia también maneja información similar. Su primer ministro, Donald Tusk, ha advertido sobre posibles ataques rusos con drones o misiles contra países que ayudan a Ucrania.
El dron Gerbera puede viajar en contenedores con las alas desmontadas o plegadas y prepararse en cubierta para el lanzamiento. Su carga explosiva, de unos cuatro o cinco kilos, no busca destruir grandes instalaciones, pero sí causar daños localizados y mostrar que Rusia puede golpear la retaguardia europea. Ucrania también ha usado drones lanzados desde plataformas marítimas, lo que algunos analistas ven como una posible respuesta a la estrategia rusa.
En el contexto de la seguridad europea, la advertencia de la CIA deja claro que las infraestructuras críticas del sur del continente son vulnerables. Rusia puede operar por debajo del umbral de guerra abierta, lo que dificulta una respuesta coordinada de la OTAN y complica la defensa y la prevención de estos ataques. La situación demuestra que la seguridad en Europa ya no depende solo de la distancia, sino de la preparación tecnológica y política de cada país. Por ejemplo, la reciente crisis interna en el PSOE por la gestión de Ceuta muestra cómo los desafíos externos pueden coincidir con tensiones políticas internas y aumentar la presión sobre los gobiernos nacionales.
La cobertura de estos incidentes y las reacciones oficiales han aparecido en medios como El Mundo, así como en la Agencia EFE y el Boletín Oficial del Estado (BOE), que han seguido de cerca la evolución de la amenaza y las respuestas institucionales en España.