Investigan en Sevilla la muerte de una bebé con quemaduras: sospecha de delito intencionado. Un tribunal en Sevilla ha iniciado una investigación sobre la muerte de una niña de 16 meses que presentaba graves quemaduras. Los familiares insisten en la revisión de las acciones de la expareja de la madre. La investigación considera la hipótesis de un delito intencionado.
En Sevilla se desarrolla una investigación de alto impacto tras la muerte de una niña de 16 meses que sufrió graves quemaduras durante el baño. El incidente ocurrió en Bormujos y, tras dos meses de hospitalización en el Virgen del Rocío, la menor falleció. La figura clave del caso es la expareja de la madre, quien estaba con la pequeña en el momento de los hechos. La familia de la víctima rechaza tajantemente la versión de accidente y exige que las acciones del hombre se califiquen como un posible asesinato.
Según la investigación, la tragedia sucedió en Lunes Santo, cuando la niña tenía 14 meses. La primera versión, dada por el hombre al ingresar la menor al hospital, fue que salió a buscar una toalla y la niña abrió sola el grifo de agua caliente. Sin embargo, los familiares afirman que la pequeña no sabía caminar y no podía encender la ducha por sí sola. Como resultado, las quemaduras afectaron alrededor del 60% del cuerpo, incluido el rostro, y se requirieron varias intervenciones de injertos de piel.
El personal médico del Virgen del Rocío informó de inmediato a la Policía Nacional sobre el suceso. Inicialmente, la investigación la llevó a cabo la unidad de menores, pero tras la muerte de la niña, el caso pasó a la unidad de homicidios. El juez ya ha interrogado a la expareja de la madre en calidad de sospechoso. La madre y la abuela de la menor desmintieron públicamente la versión del hombre, declarando en Canal Sur que lo ocurrido no pudo ser un accidente.
La situación ha provocado un amplio debate público y ha puesto en duda la eficacia de los mecanismos de protección infantil en este tipo de casos. En España, las investigaciones sobre la muerte de menores con indicios de violencia están siempre bajo un control especial. Como señala Diario de Sevilla, el caso podría estar relacionado con la llamada forma de violencia «whiskera», cuando el daño al menor no es causado por el progenitor biológico. En el contexto de los recientes debates sobre la independencia del sistema judicial, que se analizaron en detalle en el artículo sobre las demandas de los jueces al Consejo General del Poder Judicial en russpain.com, la atención a este tipo de casos sigue siendo máxima.
Para información: en España, los casos de fallecimiento de menores con signos de violencia son examinados por los tribunales con especial rigor, y los centros médicos están obligados a informar inmediatamente a la policía sobre lesiones sospechosas en menores. En los últimos años, ha aumentado la atención en el país respecto a la protección de la infancia y la responsabilidad de los adultos que se quedan a solas con ellos. Los resultados de la investigación del caso en Sevilla podrían influir en la práctica futura de la gestión de incidentes similares.