Tribunal en España reabre investigación sobre el dueño de Hawkers por lavado de dinero. Un tribunal español ha ordenado reexaminar el caso contra el empresario venezolano y propietario de Hawkers. La investigación había sido archivada, pero la fiscalía insiste en realizar nuevos interrogatorios. El foco está en el presunto blanqueo de millones a través de España.
En España se inicia una nueva etapa en una sonada investigación: los jueces de la Audiencia Nacional han ordenado al juez Santiago Pedraz reabrir el caso contra el empresario venezolano Alejandro Betancourt, conocido como dueño de la marca Hawkers. El caso había sido archivado anteriormente, pero la Fiscalía Anticorrupción insistió en continuar la investigación, señalando circunstancias no esclarecidas sobre el posible blanqueo de grandes sumas vinculadas a operaciones de PDVSA y de la empresa privada Administrador Atlantic.
El motivo de la reapertura fue que, según la fiscalía, en Venezuela no se examinaron episodios clave de corrupción relacionados con la transferencia de fondos a Europa. Los jueces estuvieron de acuerdo: la investigación en España puede proseguir, ya que los hechos locales no fueron objeto de juicio en Caracas. En el sumario aparece la cifra de 4.850 millones de dólares, presuntamente sacados de Venezuela mediante complejos esquemas cambiarios e inversiones en activos españoles.
Entre los sospechosos figuran no solo Betancourt, sino también su familiar Pedro Jesús Benítez Trebbau, el empresario Francisco Convit Guruceta y otros tres implicados. La investigación los relaciona con el grupo de los “bolichicos”: empresarios que se enriquecieron con contratos estatales durante el auge del régimen de Chávez. Según el ministerio público, parte de los fondos llegó a España tras el pago de sobornos a funcionarios venezolanos, quienes ya se han declarado culpables en Estados Unidos y han recibido condenas allí.
El juez Pedraz había archivado previamente el caso, argumentando que la justicia venezolana ya había reconocido la legalidad del controvertido crédito y no había encontrado indicios de delito. Sin embargo, la Fiscalía consideró que esta decisión era prematura: en España aún no habían sido interrogados testigos clave y parte de las solicitudes a EE UU y Venezuela seguían sin respuesta. Entre los pendientes de declarar están ex altos directivos de PDVSA y otros implicados ya condenados en Estados Unidos por esquemas similares.
Un elemento clave del caso fue la información llegada desde Suiza: fue precisamente una solicitud de la fiscalía de Zúrich en septiembre de 2024 la que motivó el inicio de la investigación española. La operación recibió el nombre extraoficial de «Operación Bolívar» y se refería a la salida de fondos de PDVSA y la Tesorería Nacional de Venezuela a través de bancos europeos. Según señala EL PAÍS, la investigación en España se llevó a cabo en secreto durante varios meses y abarcó no solo inversiones inmobiliarias, sino también la creación de nuevas empresas y la compra de acciones.
Según los datos de RUSSPAIN, casos similares en los tribunales españoles a menudo enfrentan colisiones jurídicas internacionales, cuando decisiones de tribunales extranjeros inciden en el desarrollo de la investigación en España. A modo de comparación, en Cataluña un juez suspendió la audiencia de otro sonado caso debido a amenazas de seguridad, lo que fue analizado en detalle en el artículo sobre la suspensión de un interrogatorio en el caso de la inundación. En el caso de Betancourt, la justicia española decidió no limitarse a las conclusiones de sus homólogos venezolanos y seguir su propia investigación, incluyendo nuevos interrogatorios y solicitudes internacionales.
Contexto: PDVSA es la compañía petrolera estatal de Venezuela, mencionada en reiteradas ocasiones en investigaciones internacionales por corrupción y blanqueo de capitales. España ha reforzado en los últimos años el control sobre las inversiones extranjeras y las operaciones con grandes sumas de dinero, especialmente cuando el origen de los fondos proviene de países con alto riesgo de corrupción. La decisión de la Audiencia Nacional podría marcar un precedente para casos similares relacionados con esquemas transnacionales de evasión de capitales.