La función de Brel en el Teatre Grec se vio marcada por la humedad en el escenario. Los bailarines afrontaron riesgos, pero la emoción del espectáculo de Rosas se mantuvo intacta.
La función de Brel, presentada por la compañía Rosas en el Teatre Grec de Barcelona, estuvo marcada por una inesperada complicación: la humedad acumulada en el escenario durante la noche. El fenómeno, provocado por el relente, convirtió el suelo en una superficie resbaladiza y generó un riesgo real para los bailarines, que debieron adaptar su interpretación para evitar accidentes. La coreógrafa y bailarina Anne Teresa de Keersmaeker, de 66 años, advirtió al público sobre la dificultad de bailar en esas condiciones y, pese a la adversidad, decidió continuar con la representación.
La velada, que formaba parte de la programación del Festival Grec y agotó las localidades, no perdió intensidad emocional a pesar de las limitaciones físicas impuestas por el estado del escenario. De Keersmaeker, fundadora y directora de Rosas, compartió el protagonismo con Solal Mariotte, quien sorprendió por su capacidad para adaptarse a la superficie resbaladiza, incluso aprovechando el deslizamiento en algunos pasajes. La artista belga, reconocida internacionalmente en la danza contemporánea, optó por limitar ciertos movimientos de la coreografía para evitar caídas, lo que no impidió que los gestos mínimos adquirieran una fuerza especial en el contexto de la función.
El espectáculo Brel fusiona danza y música, utilizando canciones emblemáticas de Jacques Brel junto a proyecciones de paisajes y actuaciones del propio cantautor. Temas como Quand on n’a que l’amour, La valse à mille temps, Les bourgeois, Les marquises, Les bonbons, Les flamandes, La chanson des vieux amants, Jef y Jojo formaron parte del repertorio, generando momentos de gran emoción entre los asistentes. Uno de los instantes más destacados fue la interpretación de Ne me quitte pas, en la que De Keersmaeker se despojó de su vestuario y se situó ante la proyección del rostro de Brel, creando una imagen de fuerte carga simbólica sobre la pérdida y el paso del tiempo.
La función también incluyó referencias visuales a Bélgica, país natal tanto de Brel como de la compañía Rosas, con proyecciones de inundaciones durante Le plat pays. La canción Rosa, dedicada a las clases de latín, sirvió como guiño al propio grupo de danza. Al finalizar la representación, De Keersmaeker pidió disculpas al público por las condiciones y expresó su deseo de volver a actuar en mejores circunstancias.
La diversidad física entre los dos intérpretes, acentuada por el estado del suelo, subrayó la mezcla de elegancia y audacia que caracteriza a la propuesta. La reacción del público fue de entrega total, con una atmósfera de emoción que se mantuvo durante toda la noche. La combinación de la compañía Rosas y el repertorio de Brel demostró ser un atractivo irresistible para los asistentes, consolidando la función como una de las más memorables del festival.
El Festival Grec, que cada año reúne propuestas internacionales de danza, teatro y música en Barcelona, ha reforzado su apuesta por la diversidad artística y la innovación escénica. En el contexto de la programación cultural, la apuesta por espectáculos originales y de alto nivel se ha convertido en una tendencia, como ya se ha visto en otras iniciativas recientes del sector audiovisual, entre ellas el incremento de producciones nacionales por parte de plataformas como Movistar Plus, que ha anunciado un ambicioso plan de estrenos anuales. Este impulso a la cultura y las artes escénicas refuerza el papel de Barcelona como referente en el panorama europeo.
El Teatre Grec, con su emblemático anfiteatro al aire libre, es uno de los escenarios más reconocidos de la ciudad y acoge cada verano eventos de gran relevancia. La función de Brel, a pesar de las dificultades técnicas, se suma a la lista de noches inolvidables del recinto, recordando la importancia de la adaptación y la resiliencia en las artes escénicas. La próxima representación está prevista para el viernes a las 22 horas, con la expectativa de que las condiciones meteorológicas permitan un desarrollo más seguro para los artistas.