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La IA pone en jaque el agua mundial

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

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La IA pone en jaque el agua mundial

El avance de la inteligencia artificial dispara el uso de agua y energía en centros de datos. Un informe de la ONU advierte que el consumo hídrico podría igualar al de 1.300 millones de personas en solo cuatro años.

En 2030, los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial podrían consumir tanta agua como la que necesitan 1.300 millones de personas durante un año. Así lo advierte el Instituto Universitario de Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud, que cifra en 9,3 billones de litros el volumen hídrico asociado a la infraestructura digital global. El crecimiento acelerado de la IA no solo multiplica la demanda de electricidad, sino que también tensiona los recursos hídricos en regiones ya vulnerables.

El informe de la ONU estima que el consumo eléctrico de estos centros alcanzará los 945 TWh en 2030, casi el doble de los 448 TWh previstos para 2025. Pero el verdadero desafío está en la huella hídrica: cada consulta, imagen o vídeo generado por IA depende de servidores que requieren refrigeración constante. Muchos centros optan por sistemas de enfriamiento con agua, que pueden reducir el gasto energético en torno a un 10% respecto al aire, según datos de Google. Sin embargo, este ahorro energético implica un coste directo en agua, especialmente crítico en zonas con estrés hídrico.

La Universidad Libre de Ámsterdam calcula que solo los sistemas de IA podrían consumir entre 312.500 y 764.600 millones de litros de agua en 2025, una cifra comparable al consumo mundial anual de agua embotellada. El problema se agrava porque las grandes tecnológicas rara vez publican datos detallados sobre el uso de agua y energía atribuible a la IA, lo que dificulta la evaluación real del impacto ambiental.

España ante el reto hídrico

En España, el debate sobre el uso de recursos por parte de los centros de datos ya es una realidad. Aragón se ha consolidado como uno de los principales polos de inversión en este sector. Amazon Web Services, por ejemplo, reportó un consumo de 68 millones de litros de agua en sus instalaciones aragonesas en 2025, lo que representa un 0,03% de la demanda industrial de la cuenca del Ebro. Sin embargo, la compañía ha solicitado aumentar un 48% la disponibilidad de agua para tres de sus centros, hasta alcanzar los 53,9 millones de litros anuales por instalación, según documentación citada por El País.

Esta expansión ha generado críticas de organizaciones ecologistas, que cuestionan la justificación del aumento por la previsión de más días cálidos y exigen mayor control sobre el impacto hídrico y energético. La presión sobre los recursos naturales se convierte así en un factor clave para la planificación y regulación de estas infraestructuras.

Transparencia y planificación

Los investigadores de Naciones Unidas insisten en la necesidad de mayor transparencia y eficiencia en la gestión de los centros de datos. Reclaman que la planificación pública evite trasladar la presión de la IA a comunidades con menos capacidad de decisión sobre sus recursos. El futuro de la inteligencia artificial dependerá, en buena medida, de cómo se gestionen sus costes ambientales y de la capacidad de las sociedades para equilibrar innovación y sostenibilidad.

El impacto de la tecnología sobre los recursos básicos no es un fenómeno aislado. En otros sectores, como la construcción, la presión sobre el agua y la energía también se hace notar, especialmente cuando la demanda laboral y la inversión extranjera aumentan, como se analiza en este reportaje sobre el empleo migrante en la construcción española. La gestión responsable de los recursos será uno de los grandes retos de la próxima década, tanto para la economía digital como para los sectores tradicionales.

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