Protestas masivas en Escocia tras apuñalamiento en Belfast. En Glasgow, Edimburgo y Ayr se llevaron a cabo protestas tras el ataque en Belfast. La policía reforzó las medidas de seguridad, cerró puentes y detuvo a varios participantes. La situación sigue siendo tensa.
En las principales ciudades de Escocia —Glasgow, Edimburgo y Ayr— se llevaron a cabo protestas masivas motivadas por el resonante ataque con cuchillo en Belfast. Centenares de personas salieron a las calles, muchas de ellas con el rostro cubierto, portando banderas y pancartas. En el centro de Glasgow, la policía se vio obligada a cerrar varias calles y puentes para evitar la escalada de los disturbios. Según testigos presenciales, los manifestantes intentaron acceder a las zonas céntricas, pero fueron repelidos por un importante despliegue policial.
En Edimburgo, un grupo de manifestantes se reunió en la plaza St. Andrews y marchó por la calle principal de la ciudad, usando bengalas de humo y coreando consignas. En Ayr, alrededor de un centenar de personas participó en la protesta. En Glasgow, según medios locales, la policía detuvo al menos a un participante y registró incidentes de comportamiento antisocial. En varios barrios de la ciudad se observaron grupos de personas con pasamontañas, lo que incrementó la tensión en las calles.
El detonante del aumento de la actividad de protesta fue un incidente en Belfast, donde un hombre de 30 años fue acusado de intento de asesinato tras un ataque con cuchillo. Según la policía, el sospechoso, originario de Sudán, también fue imputado por amenazas de muerte y por portar un objeto peligroso en un lugar público. La víctima sufrió graves lesiones en los ojos, la espalda y la cara. A raíz de esto, comenzaron disturbios en Belfast: se incendiaron contenedores de basura y un autobús, lo que provocó una ola de protestas en todo el Reino Unido.
En Glasgow, la organización local Stand up to Racism condenó enérgicamente las acciones de los grupos radicales, calificando lo ocurrido como «escenas repugnantes» y llamando a los ciudadanos a unirse contra la violencia y el odio. En redes sociales aparecieron reportes sobre ataques a peatones y robos cometidos por participantes de la marcha. La policía sigue controlando la situación, bloqueando las principales arterias de transporte e intensificando la patrulla en las zonas céntricas.
Según los datos disponibles, este tipo de protestas y enfrentamientos no son nuevos en Escocia: en los últimos años los temas de migración y relaciones interétnicas provocan regularmente movilizaciones masivas y el refuerzo de medidas de seguridad. Las autoridades del Reino Unido suelen responder a estos incidentes incrementando la presencia policial en las calles e imponiendo restricciones temporales de circulación en las zonas más vulnerables. Según los expertos, estos acontecimientos pueden influir en el clima social y en la política migratoria y de seguridad interna.