La Policía Nacional intervino en Ceuta para disolver un asentamiento de migrantes. Se realizaron disparos disuasorios al aire ante la resistencia. El operativo responde a problemas de seguridad y convivencia en la zona.
La Policía Nacional llevó a cabo este lunes una intervención de urgencia en Ceuta para desalojar un asentamiento improvisado de migrantes en la zona de Loma Colmenar. Más de un millar de personas, en su mayoría jóvenes, llevaban días acampados a las puertas de un aparcamiento donde el Ejército había instalado grandes tiendas de campaña. El objetivo de muchos era acceder a una de las plazas habilitadas para asearse, comer y dormir, impulsados por el rumor, finalmente infundado, de que allí podrían obtener papeles para permanecer en Europa.
La situación se volvió insostenible tras diez días de espera y acumulación de personas. Según fuentes policiales, la presencia masiva generó conflictos nocturnos, robos y denuncias de agresiones sexuales, lo que llevó a las autoridades a actuar. Durante el desalojo, los agentes antidisturbios realizaron disparos al aire para dispersar a los migrantes que se resistían a abandonar el lugar. Posteriormente, se estableció un cordón policial mientras los servicios de limpieza retiraban cientos de kilos de basura acumulada.
El asentamiento surgió tras la reciente oleada migratoria que saturó los recursos de la ciudad. El aparcamiento, antes destinado a vehículos en tránsito hacia Marruecos, fue adaptado por el Gobierno para ofrecer condiciones mínimas de higiene y alimentación a quienes dormían en la calle. Las primeras 25 tiendas de campaña se llenaron en pocas horas, principalmente con personas que antes ocupaban chabolas en la playa del Trampolín. La escasez de plazas provocó largas colas y tensión entre los migrantes, que esperaban la ampliación de las instalaciones.
En la mañana del desalojo, el Ejército habilitó una nueva carpa y permitió la entrada de varios cientos de personas, pero la mayoría quedó fuera. La intervención policial generó conmoción entre los migrantes, que habían convertido Loma Colmenar en un refugio temporal. Algunos vecinos, en su mayoría musulmanes de habla árabe, colaboraron entregando comida y productos de aseo, aunque también reclamaban el fin del asentamiento por los problemas de convivencia.
Tras la operación, muchos migrantes deambulan por Ceuta en busca de un nuevo lugar donde instalarse. La situación refleja la presión migratoria que vive la ciudad y la dificultad de gestionar la llegada masiva de personas en un espacio limitado. Según datos oficiales, Ceuta ha experimentado en los últimos años un aumento significativo de entradas irregulares, lo que ha obligado a las autoridades a adaptar infraestructuras y reforzar la presencia policial. El fenómeno migratorio en la frontera sur de España sigue siendo uno de los principales retos para la administración local y nacional, especialmente en contextos de crisis humanitaria y falta de recursos suficientes para la acogida.