La Casa Real rompe años de espera. Los Reyes estarán en Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre. El viaje llega en un momento delicado, con la relación con Marruecos aún tensa y bajo el foco de la política exterior española. La decisión no es casual. Felipe VI prometió personalmente al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, esta visita tras la avalancha migratoria de finales de julio.
El anuncio reafirma la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. También manda un mensaje directo a Rabat: España es la puerta de Marruecos hacia la Unión Europea. Fuentes de la Casa Real insisten en que la españolidad de ambas ciudades no está en duda. Quien quiera cuestionarla tendrá que asumir la realidad histórica y política del enclave.
Será la primera visita oficial conjunta de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla desde que son Reyes, y la primera de cualquier monarca español a ambas ciudades desde 2014.
La fecha elegida, justo antes de la fiesta nacional del 12 de octubre, tampoco es casual. El Gobierno ve señales de distensión tras un verano complicado, aunque Ceuta sigue lejos de la normalidad. Aun así, la Casa Real apuesta por abrir un proceso de "normalización" con Marruecos. La base es clara: las ciudades seguirán bajo soberanía española y Rabat tendrá que aceptar este escenario, aunque mantenga sus reclamaciones simbólicas.
La última vez que la jefatura del Estado visitó Ceuta y Melilla fue en 2007, con Juan Carlos I y la reina Sofía. Entonces, Marruecos reaccionó de inmediato y retiró a su embajador en Madrid. Ahora, en Zarzuela no esperan una respuesta igual, pero sí recalcan que la implicación de la Unión Europea es clave. Marruecos debe entender que sus intereses con Europa, no solo económicos, dependen de una relación estable con España.
El viaje de los Reyes se produce tras el fuerte aumento de la presión migratoria en la frontera de Ceuta durante el verano de 2026, cuando se registró un notable incremento en la llegada de migrantes en julio y agosto.
La visita llevaba tiempo en la agenda, según fuentes de la Casa Real. Se intentó concretar varias veces desde que Pedro Sánchez llegó al Gobierno. Pero la diplomacia y la sensibilidad con Marruecos retrasaron cualquier anuncio. La visita ya estaba prevista para este año antes de la crisis migratoria del verano. Esto muestra lo difícil que es encajar estos desplazamientos en el calendario institucional.
En política exterior, la postura de España sobre el Sáhara Occidental cambió en marzo de 2022. El Gobierno se alineó con la propuesta autonomista de Marruecos y se alejó del apoyo al referéndum de independencia. Esta decisión, pactada con la Casa Real, busca reforzar el papel de España como interlocutor entre Marruecos y la UE.
Felipe VI, en el Foro La Toja Vínculo Atlántico, evitó hablar directamente de la crisis de Ceuta o de Marruecos. Pero sí defendió la fidelidad a los valores europeos en tiempos de incertidumbre y fragmentación. El Rey puso la dignidad de la persona en el centro de esos valores y pidió una crítica constructiva y razonada, tanto en política como en la sociedad civil.
Pedro Sánchez, que volvió al foro tras años de ausencia, habló de los retos globales que afectan a España y Europa. Mencionó la crisis de las instituciones multilaterales, la emergencia climática y el impacto de la inteligencia artificial. El contexto internacional añade presión a la gestión de fronteras y a la relación con Marruecos. La estabilidad de Ceuta y Melilla es vista como un termómetro de la política exterior española.
La ausencia de la princesa Leonor en actos recientes, como informó espanol.news, ha vuelto a poner el foco en el papel institucional de la familia real en momentos clave. Pero la presencia de Felipe VI y Letizia en Ceuta y Melilla busca reforzar la imagen de unidad y compromiso del Estado con sus territorios más sensibles.
La visita de los Reyes a Ceuta y Melilla no solo cumple una promesa pendiente. Es un gesto político de primer nivel en un momento en que la relación con Marruecos y la posición de España en la UE están en juego. El mensaje es directo: la soberanía de las ciudades autónomas no se negocia. España asume su papel de mediador y garante de los intereses europeos en el norte de África. En un escenario internacional cada vez más volátil, la Casa Real apuesta por la firmeza institucional y la diplomacia estratégica. Saben que cada gesto cuenta en la partida que se juega en el Estrecho.
Según información de RTVE, la visita ha sido pactada entre el Gobierno y la Casa Real. El presidente Pedro Sánchez no acompañará a los Reyes en el viaje. Por protocolo, irá un representante del Gobierno.