El almuerzo de Carlos Mazón y Maribel Vilaplana en El Ventorro el día de la tragedia: detalles de la cuenta y la investigación. El día del devastador derrumbe, Carlos Mazón y Maribel Vilaplana pasaron casi cuatro horas en El Ventorro. La cuenta del almuerzo fue de 165 euros y fue pagada por la delegación regional del partido. El juez investiga las circunstancias del encuentro.
En pleno auge del devastador temporal, cuando el desastre se cobró la vida de 229 personas y sumió Valencia en el caos, el presidente en funciones de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y la periodista Maribel Vilaplana mantuvieron una larga comida en el restaurante El Ventorro. Su encuentro, que se prolongó durante casi cuatro horas, se ha convertido ahora en el foco de una investigación judicial encabezada por una jueza de Catarroja.
Según la documentación facilitada por el restaurante, en la mesa número 106 los comensales pidieron dos menús completos. El importe final de la cuenta ascendió a 165 euros. El pago fue realizado por la delegación regional del Partido Popular de Valencia. En el ticket no se especifican las bebidas, aunque el propietario del local, Alfredo Romero, declaró en el juzgado que el menú incluía una botella de vino, posiblemente una cerveza al inicio y varias botellas de agua. El pedido se realizó por teléfono uno o dos días antes del evento y fue gestionado por la administración del gobierno regional.
El menú, el ambiente y los detalles del encuentro
Fuentes del entorno de Maribel Vilaplana aclararon que durante la comida se tomaron dos copas de vino y se abrió una botella, pero no se pidieron bebidas alcohólicas fuertes. El menú incluía entrantes, ensalada de tomate con atún, setas de temporada, café y tarta para compartir. Para la reunión se reservó una sala independiente de unos 16 metros cuadrados, con capacidad para cinco personas. El espacio tenía una forma poco habitual, lo que permitió crear un ambiente íntimo para la conversación.
El almuerzo comenzó alrededor de las 15:00 y terminó cerca de las 17:00, pero los comensales permanecieron en la mesa hasta las 18:45, conversando animadamente. Según el propietario del restaurante, el grupo se marchó no más tarde de las 19:00. Posteriormente, Vilaplana y Mazón se dirigieron al aparcamiento del centro, donde la periodista recogió su coche a las 19:47.
El proceso judicial y el interés por los detalles
La jueza encargada del caso solicitó al restaurador no solo la factura, sino también el plano de la sala donde tuvo lugar la reunión. El objetivo es esclarecer si Vilaplana pudo oír las llamadas telefónicas de Mazón relacionadas con la gestión de la crisis. Durante el almuerzo, el presidente del Govern mantuvo ocho conversaciones telefónicas con figuras clave de la región, entre ellas la entonces consejera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, y el presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó.
La investigación judicial también examina cuán extenso y animado fue el almuerzo, y de qué manera esto pudo influir en las decisiones de la dirección en un momento crítico. En el marco del caso han sido llamados a declarar los escoltas, el conductor y seis altos cargos de la oficina de Mazón, entre ellos su sucesor político y secretario general de la sección regional del partido, Juanfran Pérez Llorca.
Reacción social y nuevos interrogantes
La conmoción pública no solo se debe a la hora y las circunstancias de la reunión, sino también al hecho de que la comida fue pagada con fondos del partido. También genera dudas la manera en que se comunicaron los participantes del encuentro y otros funcionarios en pleno estado de emergencia. El proceso judicial continúa, y nuevos detalles podrían arrojar luz sobre cómo se tomaron decisiones en las horas críticas para la región.
Mientras la investigación analiza los documentos y testimonios presentados, la atención pública sigue centrada en los detalles de esa comida, que coincidió con uno de los días más trágicos en la historia de Valencia. Los resultados de la investigación podrían influir en el futuro político de los asistentes y en la percepción de la actuación de las autoridades durante la catástrofe.