En carreteras de Cataluña han aparecido grandes elipses blancas en curvas de riesgo. Estas marcas buscan guiar a los motoristas hacia trayectorias más seguras, aunque su impacto en la siniestralidad aún está en estudio. El seguimiento inicial muestra un cambio de hábitos.
En la Collada de Toses y la B-124, los motoristas se encuentran desde hace meses con grandes elipses blancas pintadas junto al eje de la calzada en curvas especialmente peligrosas. Estas marcas, instaladas por el Servei Català de Trànsit en octubre de 2025, no son simples señales: su objetivo es modificar la trayectoria de las motos y reducir el riesgo de invasión del carril contrario en los giros más comprometidos.
El primer balance, presentado el 2 de junio de 2026, revela que el 65% de los motoristas observados en estos tramos siguió la trazada sugerida por las elipses. El sistema consiste en situar los adhesivos en el lado interior de la curva, cerca de la línea central, para que el conductor pase por el lado más alejado del eje, sin pisar la marca. Así, la moto se desplaza hacia la zona más segura del carril y se minimiza el riesgo de que el cuerpo del motorista invada el sentido contrario al inclinarse.
Estas marcas no indican una velocidad concreta ni sustituyen las señales verticales habituales. La recomendación es clara: reducir la velocidad antes de la curva, mirar hacia la salida y mantener margen respecto al eje. Si el conductor detecta tarde la marca, no debe corregir bruscamente ni fijar la vista en la pintura, sino priorizar la estabilidad y la adherencia. Las elipses actúan como referencia visual, pero no compensan un firme deslizante, mala visibilidad o una entrada demasiado rápida.
El origen de este sistema se remonta a 2019, cuando Cataluña ensayó por primera vez marcas específicas para motoristas en la BV-2115, cerca del pantano de Foix. Tras analizar el comportamiento en 22 curvas, el proyecto se amplió en 2025 a la Collada de Toses y la B-124, donde en solo 25 días se observaron 363 motocicletas y 236 respetaron la trazada recomendada. La Dirección General de Tráfico ha seguido de cerca estas pruebas, aunque por ahora no hay planes de implantación estatal ni datos concluyentes sobre la reducción de accidentes.
En el catálogo oficial de señales, desde julio de 2025 existe la marca M-8.4, pensada para advertir sobre curvas de especial riesgo a motoristas y ciclistas. Sin embargo, su diseño —pares de barras cortas junto al eje— difiere de las grandes elipses blancas catalanas. Además, la M-8.4 no es obligatoria y requiere informe técnico y señalización vertical si se prueba un diseño no recogido en el catálogo.
La experiencia internacional aporta matices. En Austria, pruebas similares con elipses y barras en Tirol mostraron una reducción de siniestros de moto con lesiones de hasta el 42% en ciertos tramos, aunque los datos no son uniformes y la muestra era limitada. El descenso del 80% citado en algunos medios no puede extrapolarse automáticamente a España. La necesidad de soluciones sigue vigente: en 2025, la DGT contabilizó 304 motoristas fallecidos, 232 de ellos en vías convencionales, y los usuarios vulnerables representaron el 40% de las víctimas mortales.
La estrategia de seguridad vial en España combina prevención, vigilancia y nuevas tecnologías, como los sistemas ADAS y ARAS, sin dejar de lado la importancia de la técnica de conducción. Además, la mejora de infraestructuras, como la reciente pasarela peatonal en el Caminito del Rey, también contribuye a reducir riesgos en distintos entornos, según destaca un análisis sobre infraestructuras seguras.
Por ahora, los círculos blancos en las carreteras catalanas representan una apuesta por la prevención y el cambio de hábitos, aunque su eficacia definitiva solo podrá medirse con el tiempo y un análisis más amplio de la siniestralidad.