La situación de los hijos de Perez Hilton cambió de forma abrupta tras el ingreso del bloguero en una clínica de salud mental. Después de un episodio de autolesión emitido en directo, la familia decidió tomar el control y proteger la intimidad de los menores.
El incidente ocurrió a principios de agosto, cuando Mario Armando Lavandeira Jr. —nombre real de Perez Hilton— apareció en un directo de TikTok con heridas visibles y manchas de sangre. La escena sorprendió a sus seguidores y llevó a la intervención inmediata de la policía y los servicios de emergencia en Miami. Tras varias semanas hospitalizado, fue trasladado a una clínica de salud mental, donde permanece sin acceso a dispositivos electrónicos, según el comunicado oficial de la familia.
La familia ha confirmado que Perez Hilton no tiene acceso a teléfono ni ordenador, y que el contacto con amigos y familiares está restringido para favorecer su recuperación.
Mientras tanto, sus hijos Mario (13 años), Mía (11) y Mayte (8) están al cuidado de su abuela, Teresita Lavandeira. Tres días después del incidente, ella solicitó y obtuvo la custodia temporal, haciéndose cargo de la vida diaria de los niños. La familia asegura que los tres permanecen juntos y mantienen una rutina estable, pese a la ausencia de su padre.
La prioridad, insisten, es proteger la normalidad de los menores y evitarles cualquier sobresalto mediático. El contacto entre Perez Hilton y sus hijos está completamente restringido y solo podrá retomarse cuando los médicos lo autoricen. Por ahora, la comunicación se limita a la familia más cercana y bajo supervisión profesional.
Ante los rumores que han circulado en redes y medios, la familia ha salido a desmentirlos. Uno de los más extendidos afirmaba que Mario Armando Lavandeira Jr. había perdido una década de recuerdos tras el episodio. La familia lo niega y aclara que, aunque la recuperación es lenta, Perez Hilton puede comunicarse, lo que consideran una señal positiva.
Tras el incidente de agosto, Perez Hilton pasó varias semanas en tratamiento hospitalario por lesiones físicas antes de ser derivado a un programa residencial de salud mental. El estatus legal de la custodia es temporal y no implica una pérdida definitiva de la patria potestad, según coinciden varias fuentes independientes.
Los tres hijos del bloguero nacieron mediante gestación subrogada, con óvulos de la misma donante anónima y cada uno con una madre sustituta diferente. Este detalle, que siempre ha sido parte del relato público de Perez Hilton, adquiere ahora un tono más privado ante la situación familiar.
En su comunicado, la familia agradece el apoyo recibido y reconoce la dificultad de gestionar la crisis con tan poca información disponible. Prefieren no dar más detalles hasta tener datos confirmados y piden respeto para el proceso de recuperación, tanto del bloguero como de sus hijos.
Situaciones similares han sido noticia en otras familias conocidas, donde la custodia y la distancia se convierten en tema de debate público. En este caso, la familia de Perez Hilton ha optado por la transparencia para frenar rumores y proteger a los menores, evitando alimentar la curiosidad mediática y priorizando la estabilidad de los niños.
En un contexto donde la especulación puede afectar la privacidad de cualquier figura pública, la familia Lavandeira ha puesto límites claros: la salud mental y la protección de los niños están por encima de cualquier titular. La decisión de mantener a Perez Hilton alejado de sus hijos hasta que los médicos lo consideren seguro responde a una cuestión de responsabilidad y protección. La familia insiste en que la recuperación y el bienestar de los menores no son negociables, por mucho que el interés público busque detalles.
El objetivo es preservar la estabilidad y la rutina de los niños durante el proceso de recuperación de su padre, siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales y la práctica habitual en casos de crisis familiares, según ha recogido la agencia EFE.