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Los servicios municipales en Santander siguen inaccesibles pese a años de inversiones

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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Los servicios municipales en Santander siguen inaccesibles pese a años de inversiones

En Santander 17 millones de euros para Smart City: el proyecto sigue incompleto. Las autoridades de Santander reconocen retrasos prolongados en la implementación de los servicios digitales. Se han gastado más de 17 millones de euros en el proyecto Smart City. Las soluciones clave aún no funcionan.

En Santander, más de 15 años después del inicio del programa Smart City y de inversiones superiores a 17 millones de euros, la mayoría de los servicios digitales prometidos aún no han entrado en funcionamiento. El Ayuntamiento ha reconocido oficialmente que las herramientas clave para los ciudadanos siguen en fase de implementación y que las fechas de lanzamiento se han pospuesto en varias ocasiones. Las autoridades explican este retraso por la complejidad de la integración y la necesidad de ajustes adicionales, pero no anuncian nuevas fechas.

El proyecto Smart City en Santander se desarrolla desde 2010 y consta de tres fases: instalación de sensores en toda la ciudad, creación de una plataforma para la gestión de datos y lanzamiento de servicios digitales para los ciudadanos. En la primera fase, según datos de las autoridades municipales, se gastaron 8,4 millones de euros, la mayor parte provenientes de fondos europeos. La segunda fase, de integración de datos y creación de la plataforma de gestión, costó 2,3 millones de euros. La tercera fase, iniciada en 2019, preveía la implantación de una aplicación móvil, una tarjeta digital de ciudadano y 15 terminales interactivos en la vía pública. Para esta etapa se asignaron 6,7 millones de euros, de los cuales el 60% fueron financiados por el Ministerio de Economía de España y fondos europeos.

A pesar de las importantes inversiones, los ciudadanos todavía no pueden acceder a la mayoría de los nuevos servicios. Por ejemplo, la tarjeta digital de ciudadano y la aplicación móvil siguen sin estar disponibles, y los terminales instalados no funcionan y han generado quejas debido a su incomodidad para personas con movilidad reducida. Durante el tiempo que han estado fuera de servicio, los terminales han sufrido actos vandálicos y corrosión, lo que ha supuesto gastos adicionales en reparaciones.

El ayuntamiento afirma que todas las iniciativas se encuentran en la fase final de implementación, pero reconoce que los plazos se han retrasado debido a complejos procedimientos de contratación, la necesidad de integrar los sistemas con los de la ciudad y la coordinación entre distintos departamentos. En diciembre, la oposición del PRC exigió una auditoría de gastos y eficacia del proyecto, pero la propuesta fue rechazada por mayoría del partido gobernante.

Al inicio de la puesta en marcha del proyecto, las autoridades prometieron que Santander sería un referente de ciudad digital. Sin embargo, según señalan los representantes de la oposición, ni siquiera están disponibles funciones básicas, como la recarga online de la tarjeta de transporte. Según ellos, de los 20.000 sensores instalados en la primera fase, en realidad solo funcionan los dispositivos para controlar el acceso a los aparcamientos de pago.

Las autoridades municipales insisten en que el proyecto Smart Santander ha permitido captar el interés de centros de investigación europeos y convertir la ciudad en un espacio de prueba para nuevas tecnologías. Según sus datos, sobre la base de la infraestructura Smart City se han llevado a cabo más de 30 proyectos piloto europeos. No obstante, los vecinos aún no perciben cambios prácticos.

En octubre, la alcaldesa de Santander, Gema Igual, anunció la solicitud de una nueva ronda de financiación: esta vez, dentro de un programa de 87 millones de euros para el desarrollo de ciudades digitales. La oposición ve el futuro con escepticismo: si los proyectos anteriores no se han terminado, surge la duda sobre la conveniencia de nuevas inversiones.

El tema de la digitalización de las ciudades cobra cada vez más relevancia en España. En el país ya se han aprobado leyes que regulan la implantación de semáforos inteligentes e infraestructuras digitales, lo que se refleja en los materiales de RUSSPAIN, por ejemplo, en la publicación sobre las nuevas normas para el transporte urbano: una nueva etapa en la digitalización de los sistemas urbanos. Sin embargo, la experiencia de Santander demuestra que, incluso con inversiones significativas, la transición hacia una 'ciudad inteligente' puede prolongarse durante años.

Para referencia: Santander es la capital administrativa de Cantabria, con una población de unos 170.000 habitantes. En los últimos años, la ciudad participa activamente en iniciativas europeas de digitalización, pero los cambios reales en la vida cotidiana de los ciudadanos aún son limitados. Quedan abiertas las cuestiones sobre la eficacia de las inversiones en Smart City y los plazos de lanzamiento de los servicios.

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