Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha abierto polémica al comparar la crisis de la vivienda, el aborto y la situación migratoria en Ceuta. Usa la palabra "desahucio" para juntar estos tres problemas sociales. En una carta publicada en su cuenta de X, el arzobispo de Valladolid habla de "tres tipos de desahucios": el de la vivienda, el de Ceuta y el del vientre materno.
Argüello sostiene que quienes pierden su casa, los ceutíes que ven cambiar su día a día por la llegada de migrantes y las mujeres que pasan por un aborto viven una expulsión. Dice que todos estos casos piden "diálogo sereno y acuerdos". Pero lamenta que la voluntad de entenderse también ha sido "desahuciada" de la vida pública en España.
En 2024 se registraron en España 106.172 interrupciones voluntarias del embarazo, lo que supone un aumento del 2,98% respecto al año anterior.
En su mensaje, Argüello detalla que los habitantes de Ceuta sufren el "desahucio" de sus calles y plazas. Los migrantes, desplazados por guerras o intereses políticos, viven una deslocalización constante y resisten a un desahucio definitivo. Añade que muchos ceutíes quieren una solución rápida y total para quienes han entrado en la ciudad como okupas. Pide un acuerdo nacional para afrontar la crisis humanitaria en la frontera.
Sobre el aborto, Argüello lo llama "desahucio del vientre materno" y dice que tiene consecuencias irreversibles. Recuerda las palabras del Papa ante las Cortes Generales y subraya que defender la vida humana es una meta de civilización, no solo un asunto religioso.
La carta de Argüello sale en una semana clave para la Iglesia española. La comisión permanente de la CEE se reúne en Madrid para analizar los discursos del Papa León XIV durante su reciente visita a España. Los obispos revisarán cómo llevar estos mensajes a las líneas de acción de la Conferencia Episcopal y sus organismos.
Tras la crisis migratoria de 2021, el Ministerio del Interior y la Delegación del Gobierno en Ceuta estimaron que unas 50.000 personas cruzaron la frontera, de las cuales más de 37.500 fueron devueltas a Marruecos.
El debate sobre la vivienda y los desahucios lleva tiempo en la agenda pública. Hace poco, la atención mediática se centró en protestas y acampadas en Madrid tras desalojos polémicos, como muestran reportes anteriores sobre la presión social por el acceso a la vivienda.
La intervención de Argüello mete la visión religiosa en temas que ya dividen la política española. Al juntar vivienda, migración y aborto bajo el mismo concepto de desahucio, el presidente de la CEE busca abrir un debate transversal y apela a la responsabilidad colectiva para buscar salidas. Esta estrategia, polémica, muestra la intención de la Iglesia de influir en la agenda social y política, justo cuando la crisis de vivienda y la presión migratoria siguen sin respuesta clara de las instituciones. El mensaje de Argüello no da soluciones concretas, pero insiste en la necesidad de diálogo y acuerdos. También deja ver lo difícil que es llegar a consensos en un país marcado por la fragmentación política y social.
Según datos de El Mundo, desde agosto de 2026 más de 7.533 migrantes han sido retornados de Ceuta a Marruecos, con 7.099 devoluciones voluntarias y 364 deportaciones.