El mercado inmobiliario de lujo en Los Ángeles acaba de sumar un capítulo inesperado. Madonna ha comprado la mansión de Los Feliz que hasta hace poco era propiedad de Angelina Jolie. La cantante cerró el trato pagando mucho menos de lo que se pedía al principio, lo que ha puesto a dos figuras mundiales y a una casa con historia en el centro de todas las miradas.
Según datos publicados por The Real Deal y otros medios, la venta se firmó el 24 de septiembre de 2026 por 24,75 millones de dólares. El precio supone una rebaja de 5,1 millones respecto a los 29,85 millones que se pedían en mayo. La cifra final apenas supera en 250.000 dólares lo que pagó Jolie en 2017, sin contar impuestos ni gastos de mantenimiento. Aunque medios como Robb Report han señalado a Madonna como la compradora, ni ella ni Angelina Jolie han hecho declaraciones públicas sobre la operación. The Wall Street Journal también apuntó que la identidad del comprador no pudo ser confirmada oficialmente.
La mansión de Los Feliz estuvo en el mercado aproximadamente cuatro meses antes de concretarse la venta, lo que refleja la dinámica actual del sector de lujo en Los Ángeles.
La venta no solo cambia de manos una de las casas más reconocidas de Los Ángeles. También responde a una decisión personal de Angelina Jolie. La actriz había dicho que dejaría Estados Unidos cuando sus seis hijos fueran mayores de edad. Ahora, con la casa vendida, una de sus opciones es mudarse a Camboya, el país donde adoptó a su hijo Maddox Chivan en 2002.
Un escenario de película
La mansión está en el 2000 De Mille Drive, en el barrio de Los Feliz, y ocupa unos 2,1 acres (alrededor de 8.500 metros cuadrados). No solo es un símbolo de lujo, sino también parte de la historia del cine. Se construyó en 1913 y lleva la firma del arquitecto B. Cooper Corbett. Fue hogar del director Cecil B. DeMille, cofundador de los estudios Paramount y responsable de clásicos como Los diez mandamientos. Se ha dicho que en el jardín se rodó la escena de Getsemaní para la película muda El rey de reyes en 1927, aunque no hay fuentes independientes que lo confirmen.
La casa supera los 1.000 metros cuadrados. Tiene seis dormitorios, diez baños, un salón con chimenea, comedor, cocina office, biblioteca, vinoteca y gimnasio. El garaje para tres coches incluye caseta de vigilancia. Fuera, hay una piscina clásica al estilo Old Hollywood, caseta de piscina, estudio de invitados con salón propio y una casita para el té. El porche trasero, con columnas de arte toscano y pérgola de madera, ofrece un refugio tranquilo lejos del ritmo de la ciudad.
La diferencia nominal entre el precio de compra de Jolie en 2017 y el de venta en 2026 es de solo 250.000 dólares; tras deducir impuestos y gastos, la operación podría no haber generado beneficios reales para la actriz.
El enigma de las nuevas residencias
Por ahora, no se sabe si Madonna usará la mansión como residencia principal. Suele vivir en Nueva York, donde tiene una propiedad formada por tres edificios contiguos. El futuro de Jolie también está en el aire, aunque su relación con Camboya pesa mucho en sus planes.
La fachada de la casa mezcla neoclasicismo, barroco y eclecticismo francés. Grandes ventanales, ejes simétricos y una pequeña columnata en la entrada le dan el aire de glamour propio de la edad dorada de Hollywood. Estos detalles han hecho de la vivienda un objeto de deseo para estrellas y coleccionistas.
Más allá de los números y los nombres, la operación muestra que el mercado de lujo en Los Ángeles sigue siendo terreno de grandes apuestas y maniobras inesperadas. Cuando Madonna y Angelina Jolie cruzan caminos en una casa con tanta historia, la compraventa se convierte en noticia y suma un nuevo episodio a la leyenda de Hollywood. Según El Mundo, la expectación mediática por la operación ha sido alta tanto en España como en Estados Unidos.