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Madrid elimina la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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Madrid elimina la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso

La Archidiócesis de Madrid ha disuelto la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso tras graves denuncias internas. La medida afecta a la comunidad y marca un precedente en la gestión eclesiástica de abusos.

La Archidiócesis de Madrid ha decretado la supresión de la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), una comunidad religiosa que en los últimos años se vio envuelta en graves denuncias por exorcismos, abusos sexuales y penitencias físicas impuestas a sus miembros. La decisión, comunicada este martes, llega tras un año de intervención eclesiástica y una investigación que concluyó con la recomendación del Tribunal de la Rota en España de disolver la organización.

El caso se centra en la figura de María Milagrosa Pérez Caballero, conocida como Marimí, superiora de la comunidad, a quien se atribuyen prácticas de aislamiento, manipulación y abusos sexuales tanto a hombres como a mujeres jóvenes dentro del grupo. Según las denuncias recogidas por la Archidiócesis y a las que tuvo acceso EL PAÍS, la líder imponía penitencias dolorosas y prometía falsamente a algunos miembros un rápido acceso al sacerdocio.

El Tribunal de la Rota, órgano de la Iglesia católica encargado de revisar casos conforme al derecho canónico, recomendó en mayo de 2025 la supresión de la asociación y remitió los hechos más graves al Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Tras esta recomendación, el arzobispo de Madrid ordenó una visita canónica y, el 28 de julio de 2025, decretó la intervención de la organización para intentar reformas internas. Sin embargo, un año después, la Iglesia concluyó que la continuidad del grupo era inviable.

Fuentes eclesiásticas explican que, con este decreto, la Archidiócesis deja de reconocer a las HAM como asociación pública de fieles en su territorio. Los miembros, adultos en su mayoría, pueden seguir conviviendo si lo desean, pero ya no cuentan con respaldo eclesial. El abogado de varias víctimas considera que la medida era necesaria para clarificar la postura de la Iglesia ante las derivas sectarias, aunque advierte que el problema no se resuelve solo con la disolución.

Una de las presuntas víctimas describe el cierre como el fin de “una cárcel de tortura a inocentes” y señala que la comunidad causaba un daño profundo en nombre de la fe. Expresa preocupación por la posibilidad de que algunos miembros intenten reorganizarse en otros países y reclama que la Iglesia reconozca el daño causado y atienda a las víctimas.

El profesor Luis Santamaría, experto en sectarismo religioso, sostiene que la supresión es solo un primer paso y que la ayuda a las víctimas debe ser real y efectiva. Destaca que, por primera vez, las autoridades eclesiásticas parecen abordar no solo los abusos sexuales, sino también los de poder, conciencia y manipulación psicológica dentro de la Iglesia católica.

Muchas de las mujeres afectadas han pasado años aisladas, viviendo como monjas y perdiendo vínculos familiares y laborales. Al abandonar la comunidad, se enfrentan a situaciones de desarraigo, problemas psicológicos y sentimientos de culpa, lo que dificulta su reintegración social.

La crisis de las HAM salió a la luz el año pasado, cuando varias integrantes abandonaron la asociación y presentaron su renuncia tras años de vida comunitaria. La organización, fundada en 1983 por el sacerdote Antonio Mansilla y reconocida oficialmente en 2007, fue objeto de denuncias por parte de familiares y exmiembros que alertaban sobre abusos de poder, restricciones en las comunicaciones y una fuerte dependencia emocional de la superiora.

La investigación del Tribunal de la Rota detectó abusos de poder y conciencia de especial gravedad, lo que llevó a la Archidiócesis a apartar temporalmente a Marimí, prohibir nuevas incorporaciones y nombrar una comisaria extraordinaria para supervisar la comunidad. Finalmente, tras un año de intervención, se ejecutó la recomendación de la Rota y se retiró el reconocimiento eclesial a la organización.

El caso de las HAM se suma a otros episodios recientes que han puesto en cuestión la gestión interna de la Iglesia en España. En el contexto de debates sobre transparencia y responsabilidad, la noticia de la supresión de la asociación coincide con el interés público por la actuación de las autoridades eclesiásticas ante situaciones de abuso, un tema que ha generado debate en la sociedad española y que, como se vio en la reciente polémica sobre la derrota de Argentina en la final del Mundial, puede extenderse rápidamente en la opinión pública a través de las redes sociales, tal como se analizó en un reportaje sobre la influencia de teorías y rumores en grandes instituciones.

La supresión de la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso marca un precedente en la respuesta de la Iglesia española ante denuncias internas de gravedad. El caso pone de relieve la necesidad de mecanismos efectivos de protección y reparación para las víctimas, así como la importancia de la vigilancia institucional en comunidades religiosas. En España, la Iglesia católica cuenta con miles de asociaciones y congregaciones, muchas de ellas con décadas de historia y presencia social. La gestión de casos como el de las HAM puede influir en la percepción pública sobre la capacidad de la Iglesia para afrontar situaciones de abuso y garantizar la seguridad de sus miembros. Además, la coordinación entre instancias eclesiásticas y la justicia ordinaria será clave para el seguimiento de posibles responsabilidades penales o civiles derivadas de estos hechos.

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