María Jesús Montero será portavoz adjunta del PSOE en el Senado desde este sábado. Mantendrá su aforamiento y liderazgo en Andalucía. El partido afronta un escenario interno complejo en año electoral.
El PSOE ha confirmado que María Jesús Montero ocupará la portavocía adjunta en el Senado a partir de este sábado, según el registro oficial de la Cámara alta. La exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, que ya es senadora por designación autonómica, sustituye a María Fernández Álvarez en un movimiento que refuerza su presencia en la política nacional y le permite conservar el aforamiento parlamentario.
El nombramiento de Montero llega en un momento clave para el partido, que debe afrontar un año electoral con generales, autonómicas y municipales. La dirigente andaluza compaginará su nuevo cargo en Madrid con el liderazgo de la oposición en Andalucía, lo que obliga al PSOE a gestionar una convivencia delicada en el Senado, donde coincidirá con figuras como Susana Díaz y Juan Espadas, actual portavoz. Fuentes socialistas citadas por EL PAÍS reconocen que la situación genera expectación y cierta tensión interna.
Montero, con más de dos décadas en cargos ejecutivos —primero en la Junta de Andalucía bajo los gobiernos de Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz, y desde 2018 en el Ejecutivo central con Pedro Sánchez—, inicia así una etapa marcada por la doble responsabilidad territorial y nacional. Su llegada a la dirección del PSOE andaluz en 2025 no logró revertir la tendencia negativa: en las últimas elecciones autonómicas, el partido firmó su peor resultado histórico con solo 28 diputados, empeorando los 30 obtenidos por Espadas un año antes.
La estrategia de Montero de agotar plazos en el Gobierno antes de asumir el liderazgo regional fue uno de los factores que, según el análisis de https://espanol.news indica que, penalizó su candidatura. El PSOE andaluz, que gobernó la comunidad durante 36 años, atraviesa ahora una de sus etapas más complicadas, lejos de la maquinaria electoral que fue en el pasado.
En el Parlamento andaluz, Montero protagonizó recientemente un episodio de tensión: durante el primer pleno ordinario tras su designación, la bancada socialista abandonó la sesión en protesta por unas declaraciones del consejero de Presidencia sobre el incendio de Los Gallardos, en el que murieron 14 personas. La presidenta de la Cámara, Ana Mestre, no concedió la palabra al grupo socialista, lo que motivó el plantón.
En el plano económico, Montero ha declarado un salario bruto mensual de 5.070,86 euros como portavoz socialista en Andalucía, además de ingresos por el alquiler de un local. Su patrimonio incluye tres viviendas, un local y un garaje en Sevilla, adquiridos entre 2004 y 2006, con dos hipotecas pendientes por un total de 70.000 euros.
El contexto político andaluz sigue marcado por la fragmentación interna y la búsqueda de liderazgo. En las primarias de 2021, Susana Díaz perdió la secretaría general ante Juan Espadas, que tampoco logró frenar la caída electoral. Montero asumió el reto en un clima de rumores y alternativas, pero los resultados no mejoraron. En el comité director del PSOE andaluz, la nueva líder instó a evitar disputas en la elección de candidatos locales, apostando por reducir las primarias.
La situación del PSOE en Andalucía contrasta con otros ámbitos de la vida pública española, donde la gestión de la memoria y el cuidado familiar también han sido objeto de atención, como se refleja en la reciente publicación de una novela sobre la fragilidad familiar y el papel del cuidador, tema abordado en un reportaje sobre la experiencia de cuidar a familiares enfermos.
El Senado, por su parte, se convierte en escenario de una convivencia compleja entre las principales figuras socialistas andaluzas, en un momento en que el partido busca recuperar su peso tanto en la comunidad como en el ámbito nacional. El primer pleno ordinario de septiembre servirá para formalizar el nombramiento de Montero, que ya ha presentado su declaración de bienes y rentas conforme a la normativa vigente.
En España, el aforamiento parlamentario protege a los senadores ante posibles procedimientos judiciales, una cuestión relevante en el contexto de la política nacional. El PSOE, tradicionalmente fuerte en Andalucía, enfrenta ahora el reto de reconstruir su base electoral y cohesionar su dirección interna en un ciclo político especialmente exigente.