María Meneses y Eduardo Baeza: separación tras 14 años y cambios en la vida de la cantante. María Meneses, conocida como Nena Daconte, ha anunciado su separación de Eduardo Baeza. Tras 14 años de matrimonio y dos hijos, la cantante habla abiertamente sobre los cambios, su transformación personal y una nueva mirada hacia sí misma.
En el mundo del espectáculo español hay un nuevo motivo de conversación: María Meneses, más conocida por el público como Nena Daconte, ha confirmado oficialmente su separación de su esposo Eduardo Baeza. La pareja, cuya historia duró 14 años y les dio dos hijos, ahora toma caminos diferentes. Esta decisión de la cantante se ha convertido en uno de los temas más comentados de los últimos días, ya que tras la aparente discreción del comunicado se esconde toda una serie de cambios personales y decisiones internas.
Transformación personal
Como destaca Divinity, los cambios en la vida de María comenzaron mucho antes del anuncio oficial del divorcio. A principios de 2025, la artista confesó haber dejado atrás un periodo difícil relacionado con la adicción y que ya llevaba más de un año sin consumir alcohol. Esta etapa no fue fácil para ella, pero precisamente se convirtió en el punto de partida de una profunda transformación. Con la ayuda de la terapia, el apoyo de sus seres queridos y su propia fuerza de voluntad, María logró no solo superar las dificultades, sino también replantearse su relación consigo misma y con el mundo.
En una entrevista con Gemma Nierga, la cantante compartió que se siente más fuerte que nunca. Decidió dejar atrás su nombre artístico, Mai, al que llamó una «máscara», y regresar a su verdadera identidad —María—. Este gesto simbolizó el retorno a sí misma, a aquellas cualidades que la acompañaban en la infancia, y el deseo de vivir sin papeles innecesarios.
Divorcio y reconocimiento público
María anunció su decisión de separarse de Eduardo Baeza a través de Instagram, donde aún utiliza el seudónimo Nena Daconte. En un mensaje breve pero contundente, dejó claro que la iniciativa partió de ella. Pese a la ruptura, la cantante subrayó que, aunque sus caminos con el exmarido ahora se separan, siempre estarán presentes por sus hijos. En sus palabras también asomó la idea de que no todos en su entorno comprendieron esta decisión: María admite no temer ir contracorriente y ser una 'rebelde' una vez más.
La cantante evitó revelar detalles sobre las razones de la ruptura, dejando espacio para especulaciones y comentarios. Sin embargo, el tono de su declaración dejaba claro: no se trató de un gesto impulsivo, sino del resultado de un largo proceso interior y del deseo de ser honesta consigo misma.
Una nueva mirada hacia sí misma
Los cambios no sólo afectaron la vida personal de María, sino también su imagen. Dejó de teñirse el cabello, optando por la naturalidad y las canas plateadas. Según la cantante, no es solo una cuestión de moda, sino un acto consciente de libertad y aceptación. Con ironía, María observa que, tras años de intentar 'engañar al tiempo' y ocultar la edad, decidió permitirse ser auténtica, aunque esto no siempre sea bien visto por los demás.
En sus publicaciones, la artista subraya que ahora lo más importante para ella es vivir el momento, no dejarse influir por la opinión ajena y aprender a quererse tal como es. Habla abiertamente sobre aceptar la edad, los cambios en su apariencia y los nuevos significados que encuentra en cada día. Para muchos admiradores, este tono sincero resultó inesperado, pero precisamente por eso la historia de María se ha convertido en una de las más comentadas en la prensa social de España.
Contexto y reacciones
María Meneses y Eduardo Baeza se casaron en 2011, y sus hijos Eddy y Manolete nacieron en 2012 y 2015. Durante años de matrimonio, la pareja rara vez fue protagonista de escándalos, prefiriendo mantener su vida privada en la sombra. Sin embargo, la actual ruptura y la actitud abierta de la cantante ante los cambios han generado una ola de apoyo e interés en las redes sociales. Muchos señalan que la historia de María no trata solo de un divorcio, sino también de la búsqueda personal, la aceptación de los cambios y la capacidad de seguir su propio camino pese a las expectativas de los demás.