En Matavenero, los coches privados no pueden circular libremente. La electricidad viene de placas solares y generadores. Cada familia lleva sus cuentas y cuida su espacio, pero las decisiones sobre infraestructuras y recursos comunes se acuerdan en asamblea. No hay tienda ni comedor fijo. Quien llega debe traer su comida y aceptar una estancia máxima de 15 días, según las normas de la comunidad.
Las cifras de habitantes en Matavenero y Poibueno cambian según la fuente. Un documento del Consejo Comarcal de El Bierzo contaba 56 personas en enero de 2024. La web del proyecto habla de unas 60. El registro municipal sigue con la cifra antigua de 75. Esta diferencia muestra lo difícil que es medir la población en comunidades donde la gente entra y sale a menudo.
El asentamiento de Matavenero y Poibueno funciona como una única comunidad, con una población estimada de 60 personas en 2024.
El pueblo está en Torre del Bierzo (León). Quedó vacío a finales de los años 60. En 1989, un grupo de personas de varios países empezó a recuperar las casas y a montar una ecoaldea organizada como Junta Vecinal. El agua se canalizó desde arroyos de montaña. La electricidad llegó con placas solares, lo que marca una diferencia frente a otros proyectos rurales que dependen de grandes redes eléctricas.
La gestión comunitaria aquí no significa que todo sea colectivo. Hay recursos compartidos y grupos de trabajo para arreglar caminos, mantener la luz, la escuela o el albergue. Pero nadie está obligado a ir a las asambleas ni a los trabajos comunes. Cada familia mantiene su economía y su espacio propio.
Visitar Matavenero exige adaptarse. No hay cobertura de móvil. El acceso es complicado. La estancia máxima es de 15 días, tanto en el albergue como en la zona de acampada, que funcionan con donaciones. Está prohibido hacer fuego fuera de las zonas marcadas, acampar fuera del área designada y usar camping-gas. Cada uno debe llevarse su basura y respetar las zonas privadas. Se puede llegar en coche por una pista de tierra de siete kilómetros desde Foncebadón, o a pie desde San Facundo.
La ecoaldea de Matavenero opera fuera de la red eléctrica convencional, dependiendo exclusivamente de energía solar y generadores, lo que refuerza su modelo de autosuficiencia y sostenibilidad.
Entrar a vivir en Matavenero no es automático. Según la Red Ibérica de Ecoaldeas y fuentes de 2021, el proceso incluye voluntariado, un padrino o madrina los primeros días y pasar cuatro estaciones antes de poder construir una casa propia. Sin embargo, la web actual de la comunidad no detalla estos pasos, así que hay que tomarlos como referencia de años anteriores.
El proyecto educativo de Matavenero y Poibueno lo gestionan padres y madres, con ayuda de la caja común. Se basa en educación libre. La comunidad administra unas 300 hectáreas de monte y recibe fondos públicos: en 2026, el presupuesto para la Junta Vecinal fue de 14.500 euros, según el BOP de León.
Matavenero no quiere ser un destino turístico ni un hotel de lujo, como ha pasado en otros pueblos recuperados. Aquí el modelo es la convivencia, la autonomía y la gestión colectiva, con reglas claras para quienes viven y quienes visitan. Casi cuarenta años después de su repoblación, la ecoaldea mantiene una estructura propia que va contra la despoblación rural y la lógica del turismo masivo.
La experiencia de Matavenero muestra que recuperar pueblos abandonados puede hacerse de muchas formas. Aquí se apuesta por la autosuficiencia, la asamblea y la adaptación a un entorno exigente. El caso obliga a matizar los discursos sobre la España vaciada y a mirar de cerca las alternativas fuera de los circuitos habituales. Matavenero no es un experimento pasajero. Es una realidad que sigue cambiando bajo sus propias reglas.
Las cifras oficiales de población y los datos sobre gestión comunitaria están en el portal municipal de Torre del Bierzo, donde se recoge información actualizada sobre la Junta Vecinal y los recursos públicos asignados.