Dolly Parton ha muerto a los 80 años en Nashville. La cantante mantuvo distancia de la política partidista, pero defendió derechos sociales clave. Su legado trasciende generaciones y divisiones.
Dolly Parton, una de las voces más reconocidas de la música estadounidense, falleció este martes en Nashville a los 80 años. Su muerte marca el final de una carrera de más de seis décadas en la que logró mantenerse como figura central de la cultura popular, sin alinearse nunca con partidos políticos, pero sí pronunciándose sobre cuestiones sociales de gran calado.
Nacida en 1946 en las montañas de Tennessee, Parton creció en una familia numerosa y humilde. Desde sus inicios, supo conectar con públicos de todo el espectro político, evitando respaldar a candidatos o partidos, incluso cuando la polarización en Estados Unidos se intensificó. A pesar de esa neutralidad, nunca dudó en expresar su postura sobre temas como los derechos de las mujeres, la igualdad LGTB, el racismo o la justicia laboral.
Parton fue autora de éxitos como Jolene, I Will Always Love You y 9 to 5, vendiendo más de 100 millones de discos. Su negativa a tomar partido quedó patente en varias ocasiones. En los premios Emmy de 2017, compartió escenario con Jane Fonda y Lily Tomlin, quienes lanzaron críticas interpretadas como dirigidas a Donald Trump. Parton evitó sumarse a ese discurso, insistiendo en que no quería verse arrastrada a debates partidistas. Dos años después, reiteró que tenía opiniones políticas, pero prefería no hacerlas públicas para no dividir a su audiencia.
En 2016, durante la campaña presidencial entre Hillary Clinton y Trump, Parton fue citada por valorar positivamente la posibilidad de una presidenta mujer, lo que algunos medios interpretaron como un apoyo a Clinton. Sin embargo, la artista aclaró que no respaldaba a ningún candidato y que sus palabras habían sido sacadas de contexto. En 2021, rechazó la Medalla Presidencial de la Libertad ofrecida tanto por la administración Trump como por la de Biden, argumentando que aceptar el galardón podría interpretarse como un gesto político.
Su postura sobre derechos sociales fue siempre clara. Defendió el matrimonio igualitario antes de que el Tribunal Supremo lo legalizara y se mostró a favor del respeto a las personas transgénero en debates sobre el uso de baños públicos. También condenó el racismo tras la muerte de George Floyd y eliminó la palabra Dixie de uno de sus espectáculos por su asociación con el pasado confederado.
En cuanto a la igualdad de género, Parton apoyó el principio de igual salario por igual trabajo, aunque evitó identificarse con etiquetas o movimientos concretos. En 2023, lanzó World on Fire, una canción crítica con la clase política en general, donde cuestionaba la división social y la falta de soluciones reales, subrayando que su mensaje no era partidista sino una reflexión sobre el estado del país.
La capacidad de Parton para mantenerse al margen de la política partidista, sin dejar de influir en debates sociales, la convirtió en una figura singular. Su respeto por el público y su habilidad para no perder conexión con ninguna parte de la sociedad estadounidense fueron claves en su longevidad artística. En reconocimiento a su impacto, la Casa Blanca ordenó izar la bandera a media asta tras su fallecimiento.
El caso de figuras públicas que optan por la neutralidad política, como el de Parton, contrasta con otros recientes en Estados Unidos, donde la implicación de celebridades en campañas o debates ha generado polémica y consecuencias legales. Un ejemplo de repercusión judicial en el ámbito público se vio en la reciente condena a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno español, por prevaricación, según recoge una sentencia de la Audiencia de Badajoz.
Parton deja un legado que trasciende la música. Su ejemplo muestra que es posible influir en la sociedad sin alinearse con partidos, defendiendo valores de respeto y diversidad. La artista fue reconocida tanto por su talento como por su coherencia personal, y su figura seguirá siendo referencia en debates sobre el papel de los artistas en la vida pública.
Como contexto, Dolly Parton fue incluida en el Salón de la Fama de la Música Country y recibió numerosos premios a lo largo de su carrera. Su parque temático Dollywood es uno de los destinos turísticos más visitados de Tennessee. Además, su labor filantrópica, especialmente en educación infantil, ha sido ampliamente reconocida. La decisión de no aceptar la Medalla Presidencial de la Libertad fue vista como un gesto de independencia. Su influencia se extiende más allá de la música, marcando debates sobre neutralidad, activismo y responsabilidad pública en Estados Unidos y fuera de él.