El festival Cosmopoética ha arrancado en Córdoba golpeado por una noticia inesperada. Su director, Pablo Téllez de la Poza, murió en un accidente de moto solo unas horas antes de la inauguración. El accidente ocurrió en la avenida Agrupación Córdoba, cerca de la calle Artesanos y el polígono Pedroches. Un coche chocó contra la moto que conducía Téllez, de 48 años, según fuentes oficiales. Los sanitarios del 061 llegaron tras recibir el aviso a las 22:30. También acudieron agentes de la Policía Local y la Policía Nacional. Intentaron reanimarlo, pero no pudieron salvarle la vida.
El festival Cosmopoética 2026 arrancó el 25 de septiembre, apenas horas después del accidente, y la programación continuó según lo previsto pese al impacto de la noticia.
Pablo Téllez de la Poza era gerente de Verbo Servicios Culturales, la empresa que organiza esta edición de Cosmopoética. El festival de poesía nació por impulso del Ayuntamiento de Córdoba. Téllez, hijo del fotógrafo Francisco Téllez Naranjo, dedicó su carrera a la producción y gestión de eventos culturales. Se formó en Escenografía en la Escuela Superior de Arte Dramático.
Dirigió proyectos como el festival Eutopía y varias ediciones de la feria del libro de Córdoba. También trabajó en iniciativas en otras ciudades, como Marpoética en Marbella y colaboraciones con Matadero Madrid. Verbo Servicios Culturales, la empresa que lideraba, ha trabajado en los últimos años con el Centro de Arte Pepe Espaliú, la Sala Vimcorsa y el Festival Qurtubajazz.
La empresa Verbo Servicios Culturales, dirigida por Téllez, fue seleccionada como operadora de Cosmopoética 2026, consolidando su papel clave en la gestión de grandes eventos culturales en Andalucía.
La muerte repentina de Téllez de la Poza ha cambiado el inicio de uno de los eventos literarios más importantes de la ciudad. Su trabajo como organizador y promotor de la vida cultural cordobesa deja un hueco difícil de llenar. Cosmopoética, que nació en 2004, se ha convertido en una cita clave para la poesía en España. Cada año reúne a autores nacionales e internacionales y mueve la agenda cultural local. Esta edición, marcada por la ausencia de su director, muestra lo frágiles que pueden ser los proyectos culturales ante imprevistos personales y la importancia de los equipos que los sostienen. La continuidad del festival dependerá ahora de la capacidad de adaptación de sus responsables y del apoyo institucional, en un momento en que la gestión cultural exige cada vez más profesionalización y resistencia.