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Multas de hasta 50.000 euros por dejar a perros y gatos en terrazas o trasteros

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Multas de hasta 50.000 euros por dejar a perros y gatos en terrazas o trasteros Español.News
Multas de hasta 50.000 euros por dejar a perros y gatos en terrazas o trasteros

Mantener a perros o gatos de forma habitual en terrazas, balcones, patios o vehículos puede costar caro. La nueva normativa española prohíbe estas prácticas y prevé sanciones económicas severas para quienes no garanticen el bienestar de sus animales.

Dejar a un perro en el balcón o a un gato en el trastero ya no es solo una cuestión de costumbre: desde la entrada en vigor de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, estas prácticas pueden acarrear sanciones de hasta 50.000 euros. La norma, publicada en el BOE el 29 de marzo de 2023 y vigente desde septiembre del mismo año, establece un marco común para la tenencia responsable de animales de compañía en España, donde más de 13 millones de mascotas están registradas oficialmente.

La ley prohíbe expresamente mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios, espacios similares o vehículos. No se trata de impedir que los animales accedan puntualmente a estos lugares, sino de evitar que se conviertan en su espacio permanente de vida, especialmente cuando no se garantiza descanso, higiene, temperatura adecuada, seguridad y supervisión.

Prohibiciones y obligaciones

El artículo 27 de la Ley de Bienestar Animal detalla que está prohibido alojar de manera habitual a perros y gatos en los espacios mencionados. Además, ningún animal de compañía puede quedar sin supervisión más de tres días consecutivos, y en el caso de los perros, el límite se reduce a 24 horas. Estas obligaciones se suman al deber general de proporcionar condiciones de vida dignas, vigilancia adecuada, atención veterinaria y correcta identificación del animal.

La administración valorará cada caso según el tiempo, las condiciones del espacio y si existe daño o sufrimiento para el animal. Así, dejar a un perro todo el día en un balcón o encerrar a un gato en un sótano puede derivar en un expediente sancionador, incluso si no hay lesiones físicas evidentes.

Régimen de sanciones

Las infracciones se clasifican en leves, graves y muy graves. Las leves, como incumplimientos sin daño físico ni alteraciones en el comportamiento del animal, pueden suponer un apercibimiento o multas de 500 a 10.000 euros. Sin embargo, mantener de forma permanente a perros o gatos en terrazas, patios, trasteros o vehículos se considera infracción grave, con sanciones que oscilan entre 10.001 y 50.000 euros.

Las infracciones muy graves, como el abandono que provoque la muerte del animal, el sacrificio no autorizado o el uso de mascotas para consumo humano, pueden ser castigadas con multas de hasta 200.000 euros. Además, la ley contempla medidas accesorias como la retirada del animal, la obligación de realizar cursos de formación en bienestar animal, trabajos en beneficio de la comunidad o la inhabilitación para la tenencia de animales en los casos más graves.

Quién puede sancionar

La potestad sancionadora recae en los órganos competentes de las comunidades autónomas y, en el caso de infracciones cometidas en espacios públicos municipales o que afecten a bienes locales, en los ayuntamientos. Las ordenanzas municipales pueden concretar la aplicación de las sanciones dentro de los límites fijados por la ley.

Un cambio en la convivencia

La Ley de Bienestar Animal no solo busca castigar los casos extremos de abandono, sino también corregir situaciones que durante años se han normalizado, como relegar a un perro a una terraza o mantener a un gato en un sótano sin condiciones adecuadas. El objetivo es garantizar que los animales de compañía vivan en entornos seguros, higiénicos y bajo supervisión, en línea con una sociedad cada vez más consciente del bienestar animal.

Como señala el preámbulo de la ley, la normativa responde a la realidad de un país donde la convivencia con animales de compañía es parte de la vida cotidiana de millones de hogares. Adaptarse a estas nuevas exigencias legales es ahora una responsabilidad ineludible para todos los propietarios.

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