Lo que debía ser un viaje normal terminó en enfado y un gasto inesperado para Nerea Garmendia. La actriz vasca, conocida por 'Vaya Semanita', tuvo que pagar 188 euros por un taxi desde el aeropuerto de Bilbao hasta San Sebastián. No pudo subir al autobús previsto, aunque iba con su hijo de año y medio.
El problema empezó tras un vuelo Madrid-Bilbao que ya llegó con una hora de retraso. Al aterrizar en Loiu, Garmendia intentó comprar billete para el bus, pero ya no quedaban plazas. Decidió esperar por si algún asiento quedaba libre por retrasos de otros pasajeros. Sin embargo, la empresa Avanza no le dejó subir, ni siquiera cuando había asientos vacíos y ella viajaba con un niño pequeño. Según el diario Deia, algunos pasajeros con billete tampoco llegaron a tiempo, pero los asientos libres no se ofrecieron a quienes esperaban en la terminal.
Trabajadores de Avanza han manifestado que no existe un protocolo claro sobre cómo gestionar los asientos libres tras la salida del autobús.
La actriz contó que la negativa de la compañía fue total, sin tener en cuenta su situación familiar. Al final, tuvo que pagar 188 euros en taxi y llegó dos horas tarde a la guardería de su hijo. Garmendia mostró su frustración por la falta de flexibilidad y la ausencia de soluciones. Recordó que no era la primera vez que le pasaba algo parecido en ese trayecto.
Según su relato, la empresa había prometido revisar el sistema para evitar que quedaran asientos vacíos mientras había gente esperando, pero en la práctica no se ha cambiado nada. Lo que le pasó a Garmendia vuelve a mostrar los problemas del transporte público interurbano en el País Vasco, sobre todo en rutas clave como la de Bilbao-San Sebastián. Además, medios como Naiz han contado que, días antes del incidente, empleados de Avanza recibieron órdenes de vender los asientos libres tras la salida, aunque sin aclarar el marco legal ni las garantías para usuarios o trabajadores.
El caso deja claro lo difícil que lo tienen los viajeros que dependen del transporte colectivo, sobre todo las familias con niños pequeños. La falta de alternativas asequibles y la rigidez de las normas pueden convertir un simple retraso en un problema serio y caro. Ahora que moverse entre ciudades sigue siendo esencial para miles de personas, la gestión humana y eficiente del transporte público debería ser una prioridad para empresas y administraciones. Lo que vivió Nerea Garmendia no es un caso aislado, sino una muestra de que la infraestructura aún no responde bien a las necesidades reales de los usuarios.
El debate sobre la gestión del último servicio de autobús desde el aeropuerto de Bilbao no es nuevo: dentro de la propia empresa Avanza se ha discutido la falta de regulación y la carga de responsabilidad sobre conductores y personal de atención.
Hasta ahora, ni Avanza, ni el aeropuerto de Bilbao, ni el departamento de transportes del País Vasco han hecho declaraciones oficiales sobre este caso. Tampoco hay noticias de compensaciones ni de cambios en los procedimientos. El caso ha sido recogido por medios como Deia. Por su parte, organismos oficiales como el Ministerio de Transportes de España no han hecho comentarios públicos.