El último capítulo entre Omar Montes y Nuria Hidalgo no se ha vivido en una alfombra roja. Ha sido en los tribunales. La justicia ha ordenado que el cantante pague dos mil euros al mes de pensión alimenticia para su hijo mayor, Omar Jr. También tendrá que cubrir los gastos extraordinarios y el seguro médico privado del niño. Esta decisión deja clara la distancia entre la vida de la ex pareja y el entorno actual del artista.
Montes vive en un chalet con Lola Romero y su segundo hijo. Nuria Hidalgo, en cambio, sigue en la casa de su madre. Allí, la azafata comparte techo con su hijo de trece años. El ambiente es tranquilo y normal, según quienes la conocen. Ella se mantiene lejos de los focos y del ritmo mediático que rodea al cantante. La diferencia de estilos de vida se ha hecho más visible tras la sentencia, que pone cifras concretas a la contribución de Montes.
Antes de la revisión judicial, la pensión fijada para el hijo de Omar Montes era de apenas 450 a 550 euros mensuales, según distintas fuentes.
Omar y Nuria empezaron su relación siendo muy jóvenes. Estuvieron juntos seis años. De esa relación nació Omar Jr., el primer hijo del cantante. La pareja se separó por discusiones y por la vida nocturna de Montes, según contó la propia Nuria en 'El programa del verano'. A pesar de la ruptura, han tenido que llegar a acuerdos por el bienestar del niño.
Hidalgo trabaja como azafata y suele compartir fotos de sus viajes. Tiene un sueldo fijo más dietas, lo que le permite ingresar unos cuatro mil euros al mes. El periodista Nacho Gay afirma que Nuria nunca ha dependido económicamente de nadie y siempre ha luchado para que su hijo tenga las mismas condiciones que cualquier otro hijo de Montes. Al principio, Nuria pidió una pensión de cuatro mil euros. La fiscalía propuso dos mil. Montes quería mantener la pensión en 450 euros más el IPC y se negaba a pagar "caprichos" de su ex pareja. Decía que ya le daba muchas cosas a su hijo y dinero en efectivo.
El proceso ha tenido varios desencuentros. Montes no fue a los dos actos de conciliación antes de la sentencia. Tras conocerse la resolución, el cantante dijo en público que preferiría ingresar tres mil euros al mes en un fondo para su hijo, para cuando cumpla la mayoría de edad, y mantener para Nuria la cantidad que venía entregando, es decir, seiscientos euros. Pero la sentencia ha fijado la pensión en dos mil euros mensuales, actualizables al IPC. Además, los gastos extraordinarios y el seguro médico privado serán responsabilidad del padre.
El fallo judicial fue resultado de un compromiso entre las partes: la madre solicitaba 4.000 euros mensuales, la fiscalía apoyó un aumento hasta 2.000 euros, y el tribunal finalmente estableció esa cantidad, que además será revisada según el IPC.
La situación de Nuria Hidalgo recuerda a otros casos de figuras públicas que han tenido que adaptarse a nuevas rutinas familiares tras cambios personales, como se vio en el análisis anterior sobre Nuria Roca y Juan del Val. Pero en el caso de Hidalgo, la exposición mediática es baja. Ella se centra en su trabajo y en la vida diaria con su hijo y su madre.
El contraste entre el día a día de Nuria y el entorno de lujo de Montes vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre las diferencias económicas y emocionales tras una ruptura mediática. La sentencia no solo marca una cifra. También deja clara la distancia real entre dos mundos que solo se cruzan por el bienestar de un hijo. En este escenario, la discreción de Hidalgo y la insistencia de Montes en gestionar la ayuda económica a su manera muestran una convivencia forzada por la ley, pero marcada por prioridades y estilos de vida muy distintos. El caso demuestra que, más allá de los titulares, la vida después de una relación con una estrella de la música española puede ser mucho menos glamurosa de lo que parece.
La decisión judicial fue recogida por medios como El País, que destaca la importancia de ajustar la pensión a la realidad económica de ambas partes y la intervención de la fiscalía en el proceso.