Andalucía lidera en pobreza y rezago de ingresos pese al crecimiento económico. Las autoridades andaluzas reportan un crecimiento económico y de empleo sin precedentes. Sin embargo, la región sigue ocupando el último lugar en ingresos y niveles de pobreza. Los principales indicadores contradicen el optimismo oficial.
En Andalucía continúa el crecimiento económico y se crean nuevos puestos de trabajo, sin embargo, la región sigue siendo la última de España en nivel de ingresos y ocupa los primeros lugares en índices de pobreza. Pese a las declaraciones del presidente autonómico Juan Manuel Moreno sobre la transformación de Andalucía en la «locomotora» del país, los principales indicadores sociales y económicos reflejan una profunda desigualdad y problemas estructurales.
Los datos contradicen el optimismo
Según los últimos datos, el ritmo de crecimiento del PIB y del empleo en Andalucía es efectivamente superior a la media nacional. Sin embargo, en cuanto a PIB per cápita, la región está rezagada por más de 8.000 euros respecto al promedio nacional: 24.542 euros frente a los 32.800 euros de España. Además, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (Arope) en Andalucía es del 34,7%, muy por encima de la media nacional (25,8%).
Expertos señalan que las estadísticas oficiales no reflejan la realidad de la mayoría de los habitantes. Según los economistas, la mejora de ciertos indicadores macroeconómicos se vincula con tendencias a nivel nacional y no con la solución de los problemas estructurales de la región. Andalucía tradicionalmente crea empleo más rápido en periodos de crecimiento, pero también los pierde más rápido durante las crisis debido a la estructura económica inestable.
Problemas estructurales
Los sectores principales de la región — la agricultura y el turismo — generan beneficios para las grandes empresas, pero no garantizan un crecimiento sostenible de los ingresos para la población local. En el sector agropecuario, la mayor parte del valor añadido la reciben los distribuidores, y en el turismo las redes nacionales e internacionales, mientras que los gastos asociados al aumento de los precios de la vivienda y los servicios recaen sobre los habitantes de Andalucía.
Incluso con la reducción del desempleo al 14,66% (según los últimos datos de la EPA), la región sigue rezagada respecto a la media nacional. Además, tener empleo no garantiza salir de la pobreza: muchas familias se ven obligadas a trabajar en dos empleos para cubrir los gastos de vivienda y necesidades básicas. Según organismos que trabajan en el ámbito social, el precio medio del alquiler creció en 2025 un 11,8%, tres veces más rápido que los salarios.
Pequeña empresa e inversiones
Las autoridades andaluzas destacan el aumento de emprendedores y empresas, pero el 85% de los 570.000 autónomos registrados trabajan sin empleados, lo que indica un alto nivel de inestabilidad. De las 644.749 empresas registradas en la región, nueve de cada diez son microempresas, y Andalucía lidera en términos absolutos el número de compañías cerradas.
Expertos consideran que apostar únicamente por atraer inversiones externas y grandes empresas no lleva a un desarrollo a largo plazo si los negocios no se integran en la economía regional. Para un crecimiento sostenible se requiere apoyo a las empresas locales y la creación de condiciones que permitan que el capital permanezca en Andalucía.
Realidad social
Muchos habitantes, a pesar de los informes oficiales sobre crecimiento, no perciben una mejora en su calidad de vida. En las zonas más pobres, como Los Pajaritos en Sevilla, la gente sobrevive con ayudas mínimas y enfrenta el aumento de los precios de la vivienda, los alimentos y los servicios públicos. Según datos del INE, 10 de los 15 barrios más pobres de España se encuentran precisamente en Andalucía.
Incluso con la reducción de la proporción de población en riesgo de pobreza, la región sigue siendo la más vulnerable. Representantes de organizaciones sociales señalan que la subida de los precios de la vivienda y los alimentos amenaza incluso a la clase media.
Impacto de la migración y la economía sumergida
Economistas señalan factores adicionales que frenan el crecimiento de los ingresos: un alto nivel de economía sumergida (17,9% del PIB — uno de los más altos del país) y la fuga de jóvenes profesionales a otras regiones. Además, una parte significativa de los nuevos empleos está vinculada a trabajos poco cualificados, que a menudo son ocupados por migrantes.
Las cuestiones de desigualdad y pobreza en España ya se han abordado anteriormente. Por ejemplo, en el material sobre los nuevos beneficios fiscales para trabajadores con bajos ingresos se analizaron medidas de apoyo a las familias con menos recursos, sin embargo, en Andalucía estas iniciativas aún no consiguen reducir de forma notable la brecha con el resto del país.