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Por qué la desaparición de la televisión compartida cambió la cultura y los hábitos de los españoles

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Por qué la desaparición de la televisión compartida cambió la cultura y los hábitos de los españoles Español.News
Por qué la desaparición de la televisión compartida cambió la cultura y los hábitos de los españoles

La televisión española pierde sus símbolos comunes: la era Homo zapping ha terminado. En España desaparece el fenómeno de las referencias televisivas compartidas. Programas como Homo zapping ya no reúnen a millones. La razón: el auge del streaming y las plataformas digitales.

En España llega a su fin una época en la que la televisión configuraba un espacio cultural común. El programa Homo zapping, que se estrenó en 2003, se convirtió en un símbolo de aquel tiempo en el que millones de espectadores compartían los mismos chistes, reconocían a los actores y comentaban parodias de programas populares. Entonces, la televisión era la principal ventana al mundo y el mando a distancia, una herramienta de elección colectiva.

Hoy la situación ha cambiado radicalmente. Con la llegada de las plataformas de streaming y los servicios digitales, la audiencia se ha fragmentado. En vez de la pantalla común, ahora cada quien tiene su propio feed en el móvil, y el hábito de cambiar de canal ha dado paso al scroll infinito. Según RUSSPAIN, incluso los proyectos actuales más exitosos no logran igualar el alcance que tuvo Homo zapping a principios de los 2000.

En la primera mitad de los 2000, la televisión seguía siendo la principal fuente de referencias colectivas. Programas como Versión española, El diario de Patricia o Aquí hay tomate los conocían todos, sin importar el canal. Homo zapping aprovechó este fenómeno: las parodias eran comprensibles para cualquiera, y actores como Paco León o Silvia Abril se hacían famosos rápidamente. Sin embargo, ya en 2008 la situación empezó a cambiar: tras la prohibición judicial de usar vídeos ajenos para Sé lo que hicisteis, los grandes grupos mediáticos comenzaron a blindar sus archivos, y el espacio mediático común se desintegró.

Hoy en día, el streaming y las plataformas digitales han destruido definitivamente el modelo anterior. La audiencia se ha fragmentado en pequeños grupos, cada uno de los cuales elige su propio contenido. Si en 2003 Homo zapping reunía casi 2,5 millones de espectadores con un 18,3% de cuota, ahora esas cifras solo corresponden a picos puntuales en concursos populares como Pasapalabra. Los debates masivos sobre programas han quedado en el pasado y los códigos culturales universales están desapareciendo.

Un proceso similar ha afectado también a otros ámbitos: por ejemplo, la salida de conocidos presentadores de televisión también se percibe como la pérdida de una parte del campo cultural común. Como resultado, la televisión en España ya no cumple la función de principal mecanismo unificador, y los nuevos formatos no son capaces de devolver la antigua magnitud de unidad.

Para entender la magnitud de los cambios es importante considerar: a comienzos de los 2000, los proyectos televisivos de éxito podían alcanzar más del 40% de la audiencia, mientras que actualmente incluso los programas de mayor audiencia rara vez llegan al 20%. El paso al consumo individual de contenido cambia no solo los hábitos, sino también la propia estructura de la cultura de masas. Esto se refleja en el reconocimiento de los actores, la popularidad de los formatos e incluso en el lenguaje de la comunicación cotidiana.

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