El debate político en España cambió de tono tras la aparición conjunta de Felipe González y Mariano Rajoy en el Foro La Toja Vínculo Atlántico. Los dos expresidentes, rivales históricos, coincidieron en pedir elecciones generales cuanto antes y un pacto de Estado para atacar dos problemas urgentes: la crisis de la vivienda y la situación en Ceuta.
Durante el coloquio, González y Rajoy no solo reclamaron adelantar las elecciones. También señalaron la falta de acuerdos entre los grandes partidos como uno de los mayores frenos para resolver los problemas actuales. Rajoy fue claro: el Gobierno de Pedro Sánchez, al que no nombró, no cumple con lo básico para gobernar. Dijo que le falta mayoría suficiente, un programa claro y capacidad para aprobar presupuestos. Según el exlíder del PP, el uso excesivo de decretos y la falta de consensos han debilitado la separación de poderes y la eficacia del Ejecutivo.
El precio de la vivienda en España aumentó un 12,1% interanual en el segundo trimestre de 2026, casi el triple que el promedio de la eurozona.
González recordó su propia experiencia en 1995, cuando no pudo aprobar los presupuestos y convocó elecciones tras terminar la presidencia rotatoria de la Unión Europea. El expresidente socialista avisó que un mandatario con más de dos años en el cargo ya no puede culpar a los anteriores y debe asumir la responsabilidad de los problemas estructurales, como el acceso a la vivienda.
La vivienda fue el eje central del encuentro. Los dos coincidieron en que la única salida pasa por un pacto de Estado entre PP y PSOE, con todas las administraciones implicadas. Rajoy dijo que ese acuerdo es “hoy imposible”, pero imprescindible. González puso como ejemplo las políticas de la Junta de Andalucía y pidió más propuestas de los presidentes autonómicos. Para ambos, la descentralización solo tiene sentido si hay un proyecto común de país y no una dispersión de competencias sin coordinación.
El contexto inmediato pesó: ese mismo día, el Congreso de los Diputados tumbó dos decretos clave sobre vivienda. Esto aumentó la presión política sobre el Gobierno y avivó el debate sobre la gobernabilidad. Según Europa Press, la falta de apoyos parlamentarios y la fragmentación política hacen muy difícil aprobar medidas estructurales. Mientras tanto, la brecha entre el precio de la vivienda y el crecimiento de los salarios sigue creciendo. Los costes laborales por hora en España solo subieron un 4,3% en el mismo periodo, muy lejos del ritmo al que suben los precios de la vivienda.
La sesión parlamentaria en la que se rechazaron los decretos sobre vivienda ha sido interpretada como un síntoma del bloqueo político y la falta de mayorías estables en el Congreso.
La situación en Ceuta fue otro punto caliente. González no dudó en llamar “invasión” a los hechos recientes, usando el mismo término que el PP y alejándose de la postura del Gobierno. Según González, la respuesta correcta habría sido una acción conjunta entre el presidente y el líder de la oposición para reforzar la defensa de las fronteras y dar más medios a la Guardia Civil y la Policía Nacional. Rajoy lamentó la falta de reacción del Ejecutivo y avisó del peligro de mostrar debilidad ante situaciones similares. El debate sobre Ceuta llega en un momento de presión migratoria y de seguridad en la frontera sur, un tema que también preocupa en Europa.
Ambos expresidentes defendieron el bipartidismo como modelo eficaz para España y otros países europeos. Criticaron el auge de los populismos y la polarización política. Recordaron su apoyo a la aplicación del artículo 155 en Cataluña en 2017 y subrayaron la importancia de la unidad institucional en tiempos de crisis.
El ambiente del foro, cargado de nostalgia por los grandes pactos de Estado, contrastó con la tensión actual en el Congreso, donde se debatían los decretos sobre vivienda. González lamentó que de su PSOE solo queden las siglas y expresó su esperanza de que el clima de confrontación acabe dejando paso a una nueva etapa de acuerdos. Rajoy cerró el acto con su optimismo habitual. González, con ironía, se definió como parte del “extremo centro”.
La coincidencia de González y Rajoy en pedir pactos y elecciones anticipadas marca un punto de inflexión en la política española. Mientras el Congreso sigue atascado en debates sin salida, la presión de los expresidentes deja claro que faltan soluciones de fondo. En este contexto, la demanda de acuerdos amplios y responsabilidad institucional pesa más que nunca. La situación recuerda otros momentos de bloqueo político, como los recientes cambios en el calendario de la Fórmula 1 reportados antes, donde la falta de consenso y liderazgo acaba afectando a todo el país. La historia muestra que, sin pactos sólidos, los problemas de fondo solo empeoran y la confianza en las instituciones se resiente.
El seguimiento de estos hechos y la evolución de la crisis de vivienda puede consultarse en la cobertura de Europa Press.