Range Rover da el salto al coche eléctrico. Tras un año de retraso respecto al calendario previsto, la marca británica abre pedidos para su primer SUV 100% eléctrico, con un precio de salida en Reino Unido de 154.070 libras y una autonomía homologada de hasta 600 kilómetros según el ciclo WLTP. El lanzamiento se hizo oficial el 2 de septiembre de 2026, según JLR, y la apertura de pedidos llega tras una espera más larga de lo esperado, como recogió la BBC.
Este lanzamiento refleja la presión que vive la industria europea para electrificar sus gamas sin perder rentabilidad ni identidad. Mientras algunos fabricantes apuestan por la electrificación total, Range Rover ha optado por una plataforma flexible que permite fabricar en la misma línea versiones de combustión, microhíbridas, híbridas enchufables y ahora eléctricas. Esta estrategia responde a la reciente relajación de las normativas europeas sobre emisiones, que da margen a los fabricantes para mantener varias tecnologías a la vez.
La gama del Range Rover Electric incluye nuevas versiones SV Ultra y SV Black, además de una First Edition disponible en colores exclusivos como Belgravia Green, Santorini Black y Varesine Blue.
JLR / Range Rover
El Range Rover Electric monta dos motores eléctricos de 260 kW cada uno, uno por eje, que suman hasta 550 CV y 850 Nm de par máximo. La batería utilizable, de 118,5 kWh y arquitectura de 800 voltios, permite cargar del 10% al 80% en solo 22 minutos si se conecta a un punto público de 350 kW. En condiciones reales, la marca estima una autonomía de 535 kilómetros, aunque la cifra oficial es de 600 km WLTP. Factores como la temperatura, el tipo de conducción o el uso fuera del asfalto pueden reducir esa distancia. Range Rover confirma que la autonomía realista de 333 millas (535 km) se ha comprobado en pruebas internas y externas.
La gama incluye versiones de batalla corta y larga, con acabados Autobiography, SV y una edición especial de lanzamiento. El modelo mantiene capacidades clásicas de la marca: puede remolcar hasta 2.500 kilos, vadear ríos de hasta 900 mm y acelerar de 0 a 60 millas por hora en 4,3 segundos. La batería tiene garantía de ocho años o 160.000 kilómetros, lo que ocurra antes.
La producción se concentra en Solihull, donde JLR ha formado a 9.000 trabajadores en electrificación, junto a otros 1.500 empleados en las instalaciones de West Midlands. Los paquetes de baterías y las unidades de propulsión eléctrica se fabrican en Wolverhampton. El desarrollo ha sido largo: el vehículo ha recorrido más de 1,5 millones de kilómetros en pruebas físicas y ha acumulado más de 250.000 horas de ensayos virtuales y reales.
Forbes destaca que el precio del nuevo Range Rover Electric es considerablemente superior al de la versión diésel de entrada, lo que refleja la estrategia de la marca de posicionar su SUV eléctrico en el segmento premium sin recurrir a políticas de precios agresivas.
Forbes
El precio anunciado es solo para el mercado británico y puede variar en otros países por impuestos, equipamiento y configuración. Para España, la marca aún no ha confirmado tarifas ni fechas de entrega. La apertura de pedidos en Reino Unido es el primer paso de una ofensiva que busca mantener a Range Rover en la élite del segmento premium, ahora bajo la exigencia de la movilidad eléctrica.
El contexto europeo es clave: la reciente flexibilización de las restricciones a los motores de combustión, como se analizó en un artículo anterior, permite a los fabricantes ganar tiempo y ajustar sus inversiones en electrificación sin dejar de lado los modelos tradicionales que aún sostienen buena parte de sus ventas.
El debut del Range Rover Electric responde a la demanda de lujo sostenible, pero también muestra la cautela de los grandes fabricantes ante un mercado que avanza hacia la electrificación, aunque la rentabilidad y la aceptación del cliente siguen marcando el ritmo real de la transición. Range Rover apuesta por la versatilidad tecnológica y la exclusividad, consciente de que el segmento premium exige tanto innovación como fiabilidad. El modelo llega tarde, pero con argumentos sólidos para competir en la nueva era eléctrica. El reto será convencer a los clientes de que el lujo británico puede ser igual de atractivo sin motor de combustión.