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Sabah Hamed convierte su casa en refugio solidario en Ceuta

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Sabah Hamed convierte su casa en refugio solidario en Ceuta Español.News © espanol.news
Sabah Hamed convierte su casa en refugio solidario en Ceuta © espanol.news

La vivienda de Sabah Hamed en Ceuta se ha transformado en un punto clave de apoyo humanitario. Cada día, cientos de migrantes reciben comida, ropa y productos de higiene gracias a una red de voluntarias y donaciones vecinales.

La puerta de la casa de Sabah Hamed en el barrio de Los Rosales se abre cada mañana a las nueve y no se cierra hasta casi la medianoche. Desde el 1 de agosto, su vivienda familiar se ha convertido en un centro improvisado de ayuda humanitaria, donde cerca de 400 migrantes encuentran a diario comida caliente, ropa limpia y productos básicos de higiene. La iniciativa surgió tras la llegada masiva de personas a Ceuta el 30 de julio, cuando el Ministerio del Interior cifró en 72.000 las entradas registradas en la ciudad autónoma.

El esfuerzo de Hamed no es aislado. Una decena de voluntarias, muchas de ellas vecinas de Los Rosales, El Príncipe y La Reina, colaboran en la organización y el reparto de alimentos, la clasificación de prendas y la atención a necesidades urgentes. La casa, que antes era solo un hogar familiar, ahora funciona como comedor, ropero, almacén y punto de aseo. Las habitaciones y la terraza se han llenado de bolsas, recipientes y suministros donados por particulares, empresarios y asociaciones locales.

Atención diaria y organización

La gestión de la demanda es constante. Las duchas se organizan por sexos para preservar la intimidad: los hombres se asean en la azotea, mientras que las mujeres utilizan el baño interior, que las voluntarias limpian de forma continua. El acceso se realiza en pequeños grupos para evitar aglomeraciones y mantener el orden. Además de la higiene, el equipo atiende pequeñas curas y distribuye productos íntimos, especialmente para mujeres y niñas. Aunque la vivienda no puede ofrecer alojamiento permanente por falta de espacio, algunas menores han encontrado refugio temporal en momentos críticos.

Menores en el centro de la preocupación

Con el paso de los días, la prioridad de la red ha cambiado. Si al principio la urgencia era alimentar a quienes llegaban, pronto surgieron necesidades de ropa, aseo y ayuda para localizar familiares. La vivienda también se ha convertido en un punto de información, donde se difunden fotografías y avisos a través de WhatsApp para intentar reunir a familias separadas. La preocupación principal de Hamed y su equipo se centra en los menores, especialmente en las niñas y los más pequeños, que corren mayor riesgo de quedar desprotegidos en la calle.

El Gobierno ha elevado a 1.342 el número de menores registrados en el sistema de acogida de Ceuta, según los últimos datos oficiales. La ministra Sira Rego ha destacado la llegada de más niñas no acompañadas y niños de corta edad en comparación con 2021. Un equipo técnico del Ministerio de Juventud e Infancia se instalará en la ciudad para reforzar la atención. La Ley Orgánica 1/1996 obliga a priorizar el interés superior del menor, y el mecanismo estatal de contingencia prevé traslados entre territorios bajo supervisión del Ministerio Fiscal, con un plazo máximo de 15 días desde la inscripción.

Impacto y contexto de la crisis migratoria

Las cifras oficiales muestran la magnitud del fenómeno: más de 70.000 personas ya habían abandonado Ceuta a los pocos días de la entrada masiva, mientras que unas 2.500 permanecían en la ciudad según estimaciones de Europa Press. El ministro Grande-Marlaska ha defendido ante sus homólogos europeos que la mayoría de los retornos se gestionaron en cooperación con Marruecos y que el régimen especial de Ceuta no comprometió el espacio Schengen. Sin embargo, la crisis provocó la activación de controles temporales en países como Italia, que afectan a vuelos y conexiones marítimas desde España hasta septiembre.

Reconocimiento y continuidad

La labor solidaria de Sabah Hamed no es nueva. En 2022, la Ciudad de Ceuta le concedió el Premio María de Eza por su trabajo durante la pandemia y la emergencia migratoria de 2021, así como por su apoyo a mujeres víctimas de violencia de género desde los años noventa. Ahora, Hamed vuelve a pedir alimentos, ropa y productos de primera necesidad para mantener la asistencia, apoyándose en campañas anteriores y en la solidaridad vecinal. El operativo funciona sin infraestructura profesional, pero ha logrado sostenerse gracias al compromiso de la comunidad.

La situación en Ceuta refleja los desafíos que enfrentan las ciudades fronterizas ante flujos migratorios excepcionales. La respuesta ciudadana, como la de Hamed y su red, se ha convertido en un pilar fundamental para cubrir necesidades inmediatas mientras las instituciones adaptan sus recursos. El caso de Los Rosales ilustra cómo la solidaridad local puede marcar la diferencia en momentos de crisis, aunque la presión sobre los servicios y la incertidumbre sobre el futuro de los migrantes siguen siendo cuestiones abiertas.

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