Cataluña mantiene el 95% de la producción industrial de pollos de alta densidad. En Cataluña, casi toda la producción industrial de carne de pollo proviene de granjas intensivas. Un estudio documenta condiciones extremas de crianza y el rápido engorde de las aves. Las autoridades regionales encabezan el ranking nacional por número de mataderos avícolas.
En Cataluña, el 95% de toda la producción avícola proviene de granjas industriales con alta densidad de animales y engorde acelerado. Según un nuevo estudio del Observatorio de Bienestar Animal (OBA) y AnimaNaturalis, se trata de casi 30 millones de aves criadas en condiciones que los expertos califican de extremas para la salud animal. Cataluña también ocupa el primer puesto en España por el número de empresas de matanza de aves en funcionamiento: aquí hay 30.
Los autores del informe señalan que en la mayoría de las granjas se utilizan razas de pollos capaces de alcanzar hasta 2,8 kilos en solo 42 días. Según sus estimaciones, este ritmo de crecimiento supera las capacidades naturales del organismo de las aves y provoca graves problemas: se registran alteraciones en el funcionamiento de huesos, corazón y músculos incluso antes del sacrificio. El estudio subraya que la producción masiva se basa en una carga biológica máxima, lo que repercute en el precio final para el consumidor.
Durante la fase de trabajo de campo, especialistas de OBA y AnimaNaturalis, junto con el fotoperiodista Aitor Garmendia, documentaron las condiciones en cinco grandes granjas de Cataluña y Castilla-La Mancha. En las imágenes se aprecian hangares sobrepoblados y aves con signos evidentes de crecimiento desproporcionado y lesiones permanentes. Según los autores, estas situaciones no son una excepción, sino el estándar de una industria donde cada año en España se sacrifican más de 810 millones de animales.
De las 900 granjas avícolas registradas en Cataluña, más de 750 operan bajo un modelo intensivo orientado a la producción masiva. El informe destaca que estas condiciones provocan lesiones frecuentes en las patas debido al contacto constante con superficies contaminadas, además de favorecer la propagación de bacterias y el aumento de la dependencia de los antibióticos. La normativa europea permite una densidad de hasta 42 kg de aves por metro cuadrado, aunque la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda limitar este índice a 11 kg para minimizar el sufrimiento animal.
Cataluña solo es superada por Andalucía en volumen de producción, pero se mantiene como líder en infraestructura: concentra el 26% de todos los mataderos avícolas del país. En 2025, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en España se produjeron 1,6 millones de toneladas de carne de pollo y el número de animales sacrificados superó los 810 millones. Solo en Cataluña se generaron más de 334 mil toneladas de producto en un año.
En las conclusiones del informe, las organizaciones instan al sector avícola español a adoptar el llamado estándar europeo del pollo, que implica la transición a razas de crecimiento lento y la reducción de la densidad de cría. También se propone disminuir el consumo de carne y fomentar el desarrollo de fuentes alternativas de proteína de origen vegetal.
Las condiciones de cría de los animales y la producción a gran escala en el sector agropecuario son temas que periódicamente generan debate público. De manera similar a la reciente discusión sobre el impacto de las nuevas normativas en el sector público de la salud, de lo que se trató en el artículo sobre el lanzamiento del fondo «España Crece» y los cambios regulatorios, la cuestión de los estándares en la avicultura también abarca aspectos de regulación y control tanto a nivel de la UE como de las regiones.
Para referencia: España se encuentra entre los tres principales productores de carne de pollo en Europa. En los últimos años, el país ha prestado cada vez más atención al bienestar animal y a la transparencia de la cadena alimentaria. La introducción de nuevos estándares puede afectar no solo las condiciones de cría, sino también la estructura del mercado, el precio de los productos y las posibilidades de exportación del sector.