La erupción del volcán Anak Krakatoa ha provocado el cierre de seis aeropuertos en Indonesia, incluido el internacional de Yakarta, uno de los principales puntos de conexión del sudeste asiático. La nube de ceniza volcánica ha obligado a cancelar más de 370 vuelos y ha dejado a más de 22.000 pasajeros sin opciones claras, según datos oficiales.
La noche del viernes, el Anak Krakatoa, situado en el estrecho de Sonda entre Java y Sumatra, entró en erupción y lanzó una densa columna de cenizas que se extendió por varias provincias. El Ministerio de Transporte de Indonesia confirmó el cierre de cinco aeropuertos en Java (Soekarno-Hatta, Halim Perdanakusuma, Budiarto, Pondok Cabe y Husein Sastranegara) y uno en Sumatra (Radin Inten). La reapertura dependerá de las evaluaciones sobre la calidad del aire y la seguridad de las operaciones.
Según la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia, la erupción del Anak Krakatoa fue precedida por un aumento significativo en la actividad sísmica durante las 48 horas anteriores al evento.
El aeropuerto Soekarno-Hatta, epicentro de la interrupción, suspendió actividades desde la 1:30 hora local. De los 202 vuelos previstos, 172 fueron cancelados, 18 sufrieron retrasos, siete se aplazaron, cuatro fueron desviados y uno tuvo que regresar tras despegar. Entre las rutas internacionales afectadas estaban las conexiones de Yakarta con Singapur, Hong Kong, Sídney, Seúl, Doha, Ámsterdam y Kuala Lumpur. Los vuelos nacionales más perjudicados tenían como destino Lampung, Surabaya y Denpasar, en Bali.
Lana Saria, directora de la Agencia Geológica de Indonesia, aseguró que en esta ocasión no existe riesgo de tsunami, a diferencia de lo ocurrido en 2018, cuando una erupción del mismo volcán provocó el colapso parcial del cono y un tsunami que causó 425 muertos y miles de heridos. Saria explicó que la morfología actual del Anak Krakatoa no presenta peligro de colapso estructural capaz de generar un nuevo tsunami.
El Anak Krakatoa, cuyo nombre significa "hijo del Krakatoa", surgió en 1927 sobre los restos del Krakatoa original, responsable en 1883 de una de las erupciones más devastadoras registradas, con más de 36.000 víctimas mortales y efectos globales que se prolongaron durante meses. Desde entonces, la zona permanece bajo vigilancia constante por su alta actividad sísmica y volcánica.
Según la Agencia Meteorológica, Climatológica y Geofísica de Indonesia, la columna de cenizas alcanzó una altura de más de 3.000 metros y se desplazó hacia el este, afectando la visibilidad aérea y obligando a las autoridades a emitir alertas para la navegación aérea y marítima en la región.
Indonesia, con más de 17.000 islas, se encuentra sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas más activas del mundo en terremotos y erupciones. Cada año, el país registra alrededor de 7.000 temblores, la mayoría de magnitud moderada, lo que obliga a las autoridades a mantener protocolos de emergencia listos para activarse en cualquier momento.
El cierre de los aeropuertos afecta tanto a pasajeros como a aerolíneas y pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras de transporte en regiones expuestas a fenómenos naturales extremos. La gestión de la crisis por parte de las autoridades indonesias ha evitado, por ahora, consecuencias mayores, pero la situación deja claro que convivir con volcanes activos sigue siendo un reto logístico y humano en el sudeste asiático.