Sheila Ebana, madre de Lamine Yamal, ha cambiado el tono de los comentarios que recibe en redes sociales. No ha ignorado los mensajes que le dicen que “vuelva a su país”. Ha respondido con ironía y lo ha hecho público. Grabó un vídeo donde simula hacer las maletas y marcharse de casa, dejando a sus hijos en España. El gesto la ha puesto en el centro de la conversación digital y mediática.
En el vídeo, que subió a su perfil de Instagram, Sheila aparece con un par de maletas. Su hijo pequeño, Keyne, la mira sorprendido. “Ya que me estáis diciendo que me vaya de este país, yo me voy. Me voy de este país”, dice en la grabación. Añade con sorna que deja a sus hijos al cuidado de quienes le mandan esos mensajes. “Mi Keyne, que aquí lo tenéis, me lo cuidáis también. Por cierto, que come mucho”, bromea. Y termina con una referencia a Lamine: “Y al otro que tengo ahí medio cuidado, también”.
Lamine Yamal ha destacado en varias entrevistas que su madre fue quien más le apoyó durante su infancia, trabajando en varios empleos para sacar adelante a la familia.
Este episodio tiene fondo. Sheila Ebana nació en Guinea Ecuatorial y llegó a España con catorce años. La fama de su hijo mayor, Lamine Yamal, la ha puesto bajo el foco. De ser una persona anónima, ha pasado a influencer con casi tres millones de seguidores en Instagram. Allí muestra su vida familiar y cómo apoya a Lamine y Keyne en las gradas de los estadios.
La presión sobre las familias de los futbolistas no es nueva. Pero el caso de Sheila destaca por la naturalidad con la que afronta los ataques. Mientras otros callan o denuncian, ella ha elegido el humor y la exposición. Es una estrategia que recuerda a otros casos recientes donde la vida privada de deportistas y sus familias se convierte en debate público. Así ocurrió con Ana Peleteiro, cuando la maternidad y la figura de Serena Williams se cruzaron en el relato mediático.
El vídeo de Sheila ha movido a sus seguidores y ha puesto sobre la mesa el papel de las redes sociales en la vida de quienes rodean a los grandes nombres del deporte. La exposición, buscada o no, es un arma de doble filo. Acerca a los fans y humaniza a las familias, pero también las deja expuestas a comentarios y ataques que, como en este caso, rozan la xenofobia. En medios como El País se ha contado que la familia de Lamine Yamal ha sufrido ataques racistas y rumores falsos. Esto llevó al propio jugador a pedir sanciones más duras contra el racismo en el fútbol español.
En entrevistas recientes, Lamine Yamal ha explicado que intenta tranquilizar a su madre cuando surgen rumores falsos sobre él en redes sociales, y que la presión mediática afecta a toda la familia.
Ahora que la figura de Lamine Yamal crece en el FC Barcelona y en la selección española, la atención sobre su entorno también aumenta. Sheila Ebana ha decidido no esconderse. Responde con humor y firmeza. Deja claro que, aunque los focos no siempre son amables, la mejor defensa puede ser la ironía. Su reacción marca una diferencia en la forma en que las familias de los deportistas afrontan la presión mediática. A veces, la respuesta más eficaz es la que desarma al adversario con una sonrisa.
La historia de Sheila Ebana y su hijo Lamine Yamal ha sido muy seguida por la prensa deportiva y generalista. Según informes de Sport, la madre del futbolista ha repetido en varias ocasiones su orgullo por sus raíces ecuatoguineanas y su integración en la sociedad española.