Silvia Intxaurrondo vuelve a ser noticia, pero esta vez no por una entrevista incómoda ni por un momento viral en directo. La presentadora de ‘La hora de La 1’ ha conseguido algo poco habitual en la televisión pública: una sentencia que le permite mantener su salario anual de 254.000 euros mientras siga al frente del programa. Tras meses de tensión con RTVE, el fallo no solo asegura su sueldo, sino que también reabre el debate sobre los contratos y condiciones en la televisión pública.
Todo empezó con una inspección de Trabajo que cuestionó el contrato mercantil de Intxaurrondo, firmado a través de Sukun Comunicación S.L. RTVE, al detectar posibles irregularidades, regularizó su situación y le ofreció un contrato como trabajadora indefinida no fija, bajo el convenio colectivo. Esto suponía una rebaja importante: de 254.000 euros a poco más de 45.000 euros anuales, con algunos complementos. Intxaurrondo no aceptó el recorte y llevó el caso a los tribunales, convencida de que debía mantener sus condiciones si seguía haciendo el mismo trabajo.
El fallo judicial obliga a RTVE a mantener el nivel retributivo de Silvia Intxaurrondo mediante una combinación de salario base y complementos, ajustando la estructura interna de pagos.
La sentencia, fechada el 15 de septiembre, le da la razón: RTVE tendrá que abonarle la diferencia entre el salario base y la cantidad que venía cobrando, a través de complementos. Además, la cadena solo cubrirá el transporte de la presentadora hasta Prado del Rey si debe incorporarse antes de las seis de la mañana, pero no el trayecto de vuelta. La resolución puede ser recurrida, pero por ahora, la periodista mantiene su estatus y su remuneración.
Este desenlace llega en un momento en el que Intxaurrondo se ha consolidado como uno de los rostros más reconocibles de la información en TVE. Desde 2021, su presencia en ‘La hora de La 1’ ha estado marcada por entrevistas directas a figuras como Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo o Isabel Díaz Ayuso. Su estilo y su capacidad para poner en aprietos a los políticos la han convertido en una referencia, aunque también en un personaje incómodo para algunos despachos.
Detrás de su seguridad en plató está la influencia de Iñaki Gabilondo. Intxaurrondo siempre ha reconocido que fue él quien le enseñó la importancia de la pausa y el rigor en un oficio donde la prisa puede jugar en contra. Según la periodista, esos segundos de reflexión antes de lanzar una información marcan la diferencia entre el periodismo y la simple transmisión de datos. Una lección que, en tiempos de vértigo mediático, sigue vigente.
El caso de Silvia Intxaurrondo ha puesto el foco en cómo RTVE gestiona la contratación y remuneración de sus presentadores estrella, ya que la sentencia podría sentar precedente para otros profesionales en situaciones similares.
Curiosamente, la vocación de Intxaurrondo no siempre estuvo ligada a la televisión. De niña quería ser pediatra, pero una pregunta incómoda a los trece años le hizo cambiar de rumbo. Fue la guerra de Bosnia y el trabajo de los reporteros en la antigua Yugoslavia lo que despertó en ella el deseo de contar historias y provocar empatía en el espectador. Desde entonces, su carrera ha buscado ese equilibrio entre cercanía y precisión.
El caso de Intxaurrondo no es el único que ha puesto bajo la lupa los contratos y condiciones en el sector público. Hace poco, otro asunto mediático fue noticia cuando el Ayuntamiento de Letur respondió a las acusaciones de Arturo Requejo sobre la gestión de su local, como se recoge en este análisis reciente. Ambos episodios muestran hasta qué punto las relaciones laborales y los privilegios en el sector público pueden convertirse en tema de debate nacional.
Mientras RTVE decide si recurre la sentencia, Intxaurrondo sigue cada mañana al frente de ‘La hora de La 1’, aplicando la máxima que aprendió en sus inicios: la pausa, el rigor y la elección de la persona adecuada para cada historia. Su victoria judicial refuerza su posición y lanza un mensaje sobre la capacidad de los presentadores más visibles para defender sus derechos y condiciones. En un entorno donde la exposición pública y la presión interna van de la mano, Intxaurrondo demuestra que la experiencia y la firmeza pueden inclinar la balanza incluso en los despachos más cerrados de la televisión pública.
Según información de El Mundo, la cifra anual reconocida por el Portal de Transparencia de RTVE para la presentadora ronda los 253.000 euros, y el fallo aún puede ser recurrido por la corporación pública.