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Tormentas con granizo y vendavales amenazan el este peninsular en plena ola de calor

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Tormentas con granizo y vendavales amenazan el este peninsular en plena ola de calor Español.News © espanol.news
Tormentas con granizo y vendavales amenazan el este peninsular en plena ola de calor © espanol.news

El este peninsular afronta tormentas con granizo y vendavales entre viernes y sábado. La cuarta ola de calor del verano coincide con un aumento de la inestabilidad. Varias regiones ya han superado los 40 ºC.

El este de la península se prepara para un episodio de tormentas que, entre viernes y sábado, traerá chubascos intensos, rachas de viento superiores a 60 km/h y granizo en plena ola de calor. Las previsiones apuntan a que la actividad tormentosa se intensificará a partir del mediodía, afectando especialmente a Aragón, el norte de Cataluña, Teruel, Navarra y zonas del Pirineo, donde se esperan acumulados de lluvia localmente superiores a 20 l/m².

La cuarta ola de calor del verano mantiene temperaturas extremas en buena parte del país, con registros que ya han superado los 40 ºC en varias capitales. El calor se concentra en el interior del tercio norte, donde las anomalías térmicas son más notables. A partir del fin de semana, la situación podría agravarse en las comunidades mediterráneas y Canarias, según los modelos meteorológicos.

El viernes, la inestabilidad se reactivará en el este y la cordillera pirenaica. El modelo europeo prevé que la combinación de aire frío en altura, calor intenso en superficie y la convergencia de vientos, junto al relieve, generen tormentas localmente fuertes. Aunque no se espera un episodio generalizado ni precipitaciones abundantes, los núcleos tormentosos podrán provocar fenómenos adversos en varias comunidades.

Por la tarde, las nubes crecerán con fuerza y dejarán aguaceros tormentosos en el Pirineo aragonés, norte de Cataluña, Teruel y Navarra. También se prevén chubascos menos intensos en el interior de Castellón, Albacete, noroeste de Murcia y sierras del este de Andalucía. El norte de Galicia y la vertiente cantábrica tampoco quedarán al margen, con posibilidad de chaparrones y tormentas aisladas.

En el Pirineo y Teruel, los núcleos tormentosos podrían mostrar mayor organización, con riesgo de granizo de más de 2 cm y vientos intensos. La actividad eléctrica será relevante, en un contexto de riesgo de incendio muy alto o extremo en la mayor parte del país. Además, la presencia de polvo sahariano mantendrá los cielos turbios en el sur y Baleares, mezclándose en ocasiones con el humo de los incendios forestales.

El sábado, la situación se repetirá en las mismas zonas. Los cumulonimbos volverán a desarrollarse en áreas montañosas del tercio oriental y el Pirineo, dejando chubascos en Teruel, interior de Castellón, este de Castilla-La Mancha, interior sur de Valencia, sierras del este de Andalucía y el Pirineo. Los acumulados de lluvia serán, en general, menos significativos que el viernes, pero persistirá el riesgo de vientos fuertes y granizadas aisladas.

En el sureste, las tormentas podrían dejar barro debido a la continuidad del polvo sahariano. Las precipitaciones se repetirán en el norte de Galicia y la vertiente cantábrica, mientras que el domingo se esperan núcleos dispersos en la cordillera pirenaica y algún episodio aislado en el interior este.

El fenómeno de las tormentas estivales no es nuevo en la península, pero su coincidencia con olas de calor y la presencia de polvo sahariano agrava los riesgos asociados, especialmente en materia de incendios forestales y daños por granizo. En julio, otros fenómenos meteorológicos han captado la atención, como la Luna del Ciervo, visible en toda España, que marcó el inicio del verano astronómico. La Agencia Estatal de Meteorología mantiene la vigilancia sobre la evolución de las tormentas y recomienda precaución en las zonas afectadas.

En España, los episodios de tormentas intensas durante el verano suelen estar asociados a la interacción entre masas de aire cálido y frío, favorecidas por el relieve y la proximidad del Mediterráneo. El polvo sahariano, cada vez más frecuente, contribuye a la formación de lluvias de barro y reduce la calidad del aire. Las olas de calor, por su parte, han aumentado en frecuencia e intensidad en la última década, según datos oficiales. El riesgo de incendios forestales se dispara en estas condiciones, obligando a extremar las medidas de prevención y vigilancia en todo el territorio.

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