La consigna es directa: los transportistas españoles que cruzan los Pirineos deben llenar el depósito antes de entrar en Francia. Fenadismer, la Federación Nacional de Asociaciones de Transportes de España, ha lanzado esta advertencia tras confirmarse que el 17% de las estaciones de servicio francesas no dispone de al menos un tipo de carburante. Son cerca de 1.500 puntos de repostaje afectados, lo que puede complicar la ruta diaria de unos 20.000 camiones españoles.
El foco del problema está en la red de TotalEnergies. Esta compañía concentra el 90% de las estaciones con desabastecimiento parcial. El ministro de Economía francés, Roland Lescure, asegura que no hay un problema sistémico ni estratégico. Pero el sindicato Mobilians, que agrupa a las estaciones de servicio, no resta importancia al asunto y recalca que la situación es relevante. La escasez golpea sobre todo al noreste y este de Francia. Aun así, la magnitud obliga a extremar precauciones en los principales corredores de transporte.
Según datos oficiales, el déficit de combustible en Francia se considera cuando falta al menos un tipo de carburante en una estación, lo que no implica cierre total ni ausencia simultánea de gasolina y diésel.
Fenadismer recomienda no solo llenar el depósito antes de salir de España. También pide planificar rutas pensando en posibles problemas para repostar en Francia y vigilar el nivel de combustible con más frecuencia. Astic, la Asociación de Transporte Internacional por Carretera, matiza que la mayoría de los camiones españoles suele llevar suficiente gasóleo para ida y vuelta. Por eso, el riesgo inmediato es bajo. Aun así, la advertencia sigue en pie por si surgen problemas puntuales en rutas largas o desvíos inesperados.
La raíz de la escasez está en la política de precios de TotalEnergies. La empresa mantiene un tope voluntario en algunos carburantes a petición del Gobierno francés. Así, el precio del diésel en sus estaciones se queda por debajo de los 2 euros, cuando lo habitual es entre 2,40 y 2,50 euros. Esto ha disparado la demanda y ha puesto presión sobre el suministro. Además, Francia depende de las importaciones de gasóleo. Tras las sanciones a Rusia, el país ha tenido que buscar nuevos proveedores en Europa, Oriente Medio, Estados Unidos e India, lo que añade tensión al sistema.
Las asociaciones de transportistas españolas destacan que la mayoría de los conductores internacionales suele llevar combustible suficiente para el trayecto de ida y vuelta, por lo que el riesgo inmediato para el flujo de mercancías es limitado, aunque pueden surgir problemas puntuales en rutas largas.
El impacto se nota también en los precios. Según Eurostat, en agosto los combustibles y lubricantes para transporte personal subieron un 23,8% en la Unión Europea respecto al año anterior. Francia está entre los países más afectados: el diésel subió un 27,4%, solo por detrás de Bulgaria, Lituania, Finlandia y Alemania. Entre julio y agosto, el precio medio del diésel en la UE aumentó un 8,3%. La gasolina subió un 3,3%. En 26 de los 27 países de la UE, el gasóleo se encareció.
La diferencia de precios entre Francia y España ya está cambiando los hábitos de los conductores. En el norte de España, algunas estaciones han visto llegar a más clientes franceses atraídos por el menor precio. Repostar diésel en España puede suponer un ahorro de 41 céntimos por litro respecto a Francia, lo que equivale a unos 20,50 euros por un depósito de 50 litros. Para los transportistas, la prioridad sigue siendo no quedarse sin combustible en ruta y asegurar el suministro.
Astic afirma que, hasta ahora, ninguno de sus afiliados ha comunicado problemas en sus trayectos por Francia y no ve riesgo de que la situación se traslade a España. Las petroleras españolas coinciden con la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen: el episodio francés no afecta de forma directa al mercado español. Sin embargo, la tensión en los mercados energéticos, la caída del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz y los problemas en otras rutas de suministro mantienen la presión sobre el diésel y otros productos refinados.
Lo que ocurre en la frontera franco-española muestra cómo los problemas de abastecimiento pueden afectar de inmediato a la movilidad y la economía, sobre todo en sectores tan dependientes del transporte como el español. Por eso, la recomendación de Fenadismer de cruzar los Pirineos con el depósito lleno es una medida básica de prudencia. El caso deja claro lo frágiles que son las cadenas logísticas europeas ante cualquier alteración en el suministro energético. Este tema ya ha abierto debates en la UE sobre la gestión de crisis fronterizas, como se recoge en un reciente informe. Lo vivido estos días en Francia refuerza la necesidad de anticipar riesgos y ajustar las estrategias de transporte internacional, sobre todo cuando los precios y la disponibilidad de carburantes pueden cambiar de un día para otro. Más detalles sobre la evolución de la situación están en el reporte de Infobae.