Daneidy Barreras Rojas, 'Epa Colombia', fue enviada a La Picaleña tras perder privilegios carcelarios. El cambio se produjo por reiteradas faltas y uso indebido de un móvil. El caso expone tensiones en la gestión penitenciaria.
Daneidy Barreras Rojas, conocida como 'Epa Colombia', fue trasladada de la sede de Carabineros de Bogotá a la cárcel de máxima seguridad La Picaleña de Ibagué, después de perder los privilegios penitenciarios que le había concedido el expresidente Gustavo Petro. La decisión se tomó tras varios episodios de indisciplina y violaciones a las normas internas, según fuentes judiciales citadas por EL TIEMPO.
El traslado coincidió con la llegada al poder del presidente Abelardo de la Espriella, cuyo gobierno ordenó cambios en la ubicación de internos considerados de alto perfil, incluyendo a figuras vinculadas a la 'paz total' y a la propia influencer. 'Epa Colombia' había sido condenada por la Corte Suprema de Justicia por actos vandálicos cometidos en 2019 contra el sistema TransMilenio, siendo hallada culpable de instigación a delinquir con fines terroristas, daño agravado en bien ajeno y perturbación del servicio público de transporte.
Durante su reclusión, Barreras Rojas fue objeto de varias quejas por parte de personal penitenciario y otras internas. Entre las irregularidades detectadas se encuentran el acceso a tratamientos de belleza y comportamientos considerados inapropiados hacia guardias y compañeras de pabellón. Sin embargo, hasta el final del mandato de Petro, cualquier intento de traslado era bloqueado por intervención directa del entonces presidente.
El detonante final fue la publicación de una selfie tomada dentro de su lugar de reclusión, en un área donde el uso de teléfonos móviles está estrictamente prohibido. La imagen, difundida en redes sociales, llevó a una revisión interna sobre el cumplimiento de las normas. Además, se reportó que recibió la visita de una abogada en un espacio donde tampoco se permite el ingreso de dispositivos electrónicos, lo que agravó la situación.
Con el cambio de administración y el cese de presiones políticas, las autoridades penitenciarias ejecutaron el traslado a La Picaleña. El caso de 'Epa Colombia' ha generado debate sobre el trato diferenciado a ciertos internos y la capacidad del sistema para hacer cumplir sus propias reglas. Según EL TIEMPO, en ocasiones anteriores se había denunciado el ingreso de vehículos de alta gama y supuestos regalos para la influencer, aunque sus abogados lo negaron públicamente.
La situación de privilegios y traslados en el sistema penitenciario colombiano no es un fenómeno aislado. En otras ocasiones, la gestión de internos de alto perfil ha provocado tensiones entre el poder ejecutivo y las autoridades carcelarias. Este tipo de casos recuerda a situaciones en las que la intervención política ha influido en la administración de justicia, como se ha visto en otras crisis institucionales recientes. Por ejemplo, la respuesta estatal ante la crisis en Ceuta, donde la coordinación entre diferentes organismos fue clave, fue analizada en profundidad en un reportaje sobre la gestión gubernamental en situaciones de alta presión.
En el contexto colombiano, la cárcel La Picaleña de Ibagué es conocida por albergar a internos de alta peligrosidad y por sus estrictas medidas de seguridad. El caso de 'Epa Colombia' pone de relieve la dificultad de mantener la disciplina en pabellones especiales y la presión que pueden ejercer figuras públicas sobre el sistema. La gestión de privilegios, el acceso a recursos y la vigilancia de las normas internas siguen siendo retos para las autoridades penitenciarias en Colombia.