Netflix estrenó Tyson, una miniserie documental de cuatro episodios, el martes 13 de octubre. La producción sigue el ascenso del púgil desde Brooklyn hasta convertirse en el campeón más joven de los pesos pesados. También aborda sus detenciones durante la adolescencia y sus problemas con la cocaína y el alcohol. Repasa además su matrimonio con Robin Givens y la condena que cumplió parcialmente en prisión.
Trump sostiene en la serie que Tyson recibió un trato duro y que su franqueza le perjudicó. La intervención del presidente estadounidense forma parte de una relación pública de larga data: Trump había promovido combates de Tyson en su casino de Atlantic City y, según Associated Press, dijo que ambos habían sido amigos durante mucho tiempo.
El 9 de octubre, Trump invitó a Tyson al escenario de un mitin en el Oncenter/Nicholas J. Pirro Convention Center, en Siracusa, Nueva York. Allí respaldó al republicano Bruce Blakeman en la carrera por la gobernación. Ante varios miles de asistentes, presentó al boxeador como «Iron Mike Tyson» y bromeó con que ese día no pelearía con él. Tyson dijo que estaba feliz de acompañar a «mi presidente» y que no habría subido al escenario sin un presidente como Trump. Associated Press informó sobre el acto.
La recepción crítica de la docuserie ha sido fría. The Guardian le dio una estrella de cinco y cuestionó el espacio dedicado a Trump, además del tratamiento de la responsabilidad de Tyson. En su reseña, Andrew Lawrence escribió que hablar de episodios dolorosos no implica necesariamente asumir responsabilidad por las propias acciones. The Hollywood Reporter también criticó que sus cuatro horas aporten poca información nueva y calificó la narración de estereotipada. Las reseñas discuten cómo la producción presenta los episodios más graves de la vida del boxeador.
La condena llegó en marzo de 1992, después de que Desiree Washington, entonces de 18 años, lo acusara de violación en Indianápolis. Tyson fue sentenciado a seis años de prisión y cumplió alrededor de tres. Sigue negando la violación. The Hollywood Reporter critica que la serie dé espacio a esa negativa sin incorporar la versión de Washington. The Guardian también reprocha que el retrato no profundice lo suficiente en la responsabilidad del púgil.
La serie aborda además las denuncias de Robin Givens. Ella ha hablado de gritos y empujones durante su matrimonio con Tyson. También ha denunciado agresiones físicas.
The Hollywood Reporter destaca que Tyson conservó una presencia pública inusual tras salir de prisión y pelear con Holyfield, en comparación con otras figuras con antecedentes delictivos comparables. Su regreso al foco mediático contrasta con la historia de María Patiño, que volvió a la televisión con condiciones propias. En el caso de Tyson, la atención actual llega con una revisión de controversias que él no aborda del mismo modo.
El mordisco a Holyfield, ocurrido en 1997, deja una confesión menos ambigua. Tyson mordió la oreja de su rival y le arrancó un fragmento de cartílago. En una entrevista con People publicada el 8 de octubre, reconoció que todavía le avergüenza el recuerdo, aunque algunas personas celebraron lo ocurrido en aquel momento. También dijo que prefería no extenderse sobre el combate. La miniserie vuelve sobre el incidente y muestra a Tyson expresando vergüenza por el mordisco.
En mayo, Tyson volvió a generar titulares durante el pódcast This Past Weekend. Contó que encontró a Robin Givens con Brad Pitt cuando ambos atravesaban el divorcio, en 1989. Ya había relatado la anécdota en 2012 y en el programa de Conan O’Brien en 2020. Givens negó que hubiera sucedido. Tyson se retiró oficialmente del boxeo profesional en 2005, aunque regresó al ring a finales de 2024 para enfrentarse al youtuber Jake Paul.