Un reto entre dos hermanos británicos para llegar nadando a un chiringuito en la playa de Ponent de Cambrils terminó en tragedia. Uno de ellos, de 45 años, murió ahogado tras lanzarse al mar desde un catamarán turístico que cubría la ruta entre Cambrils y Salou. Su hermano, de 43 años, sí logró alcanzar la orilla. El día, que había empezado como una salida familiar, acabó marcado por la imprudencia.
Según medios españoles y británicos que citan fuentes policiales en Cataluña, el viaje era familiar y en el barco viajaban también el padre y otros parientes de los dos hermanos. El incidente ocurrió cuando el catamarán Dorimar ya estaba cerca de la costa, lo que permitió que uno de los hermanos llegara a tierra, aunque el otro no pudo hacerlo.
El aviso a los servicios de emergencia se registró a las 18:41 horas, movilizando tres ambulancias y un equipo de psicólogos para asistir a la familia afectada.
La familia y otros pasajeros avisaron de inmediato a la tripulación y a los servicios de emergencia. El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) recibió el aviso a las 18:41 y envió tres ambulancias y un equipo de psicólogos para atender a los familiares. Solo uno de los hermanos salió del agua por sus propios medios; el otro fue hallado sin vida antes de llegar a la orilla.
Este caso se suma a una estadística preocupante en Cataluña. Desde el inicio de la campaña de verano el 15 de junio, han muerto 26 personas por ahogamiento en playas catalanas, superando las 20 víctimas del mismo periodo del año anterior. El verano de 2026 ya es el más trágico desde que existen registros oficiales, según el Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), que contabilizó 239 muertes en todo el país entre junio y agosto.
El fin de semana dejó además otros dos fallecidos por ahogamiento en Cataluña: un hombre de 78 años en Lloret de Mar, que fue rescatado inconsciente y no pudo ser reanimado, y otro de 69 años, de nacionalidad francesa, que murió mientras se bañaba en la playa de Rovellada, en Colera. En ambos casos, los servicios de emergencia desplegaron recursos terrestres y aéreos, pero no lograron salvarles la vida.
Según fuentes policiales citadas por medios locales, ambos hermanos habían consumido una cantidad considerable de alcohol durante el trayecto, y el capitán del barco decidió dejar de servirles bebidas antes de que saltaran al mar. Esta versión está siendo investigada por las autoridades como posible factor de riesgo en el incidente.
El aumento de muertes en las playas catalanas este verano pone en duda la efectividad de las campañas de prevención y la vigilancia en zonas turísticas. La combinación de consumo de alcohol, retos imprudentes y falta de respeto a las normas básicas de seguridad sigue costando vidas, especialmente entre turistas que subestiman los riesgos del mar. Según la RFESS, la mayoría de los ahogamientos ocurren en contextos de ocio y en presencia de familiares o amigos, lo que refuerza la necesidad de extremar la precaución y la responsabilidad individual. La tragedia de Cambrils muestra cómo una decisión impulsiva puede tener consecuencias irreversibles y que la seguridad en las playas sigue siendo un reto tanto para autoridades como para visitantes.