El guion de Rabona reservaba a Mike Tyson una entrevista en pantalla con un presentador disfrazado de paloma gigante. Después, el exboxeador debía enseñar a boxear al ave. Esa campaña está ahora en el centro de una demanda presentada por Medier ante el Tribunal Superior de Londres. La promotora reclama dos millones de dólares, casi 1,8 millones de euros, por el supuesto incumplimiento de un contrato publicitario. La vista se celebra ante el juez Mr Justice Richards. Por ahora, el tribunal no ha declarado responsable a Tyson ni a su empresa.
La disputa gira en torno a lo que Tyson y su empresa, Tyrannic LLC, aceptaron hacer. El acuerdo, firmado en enero de 2024, preveía una campaña para promocionar los servicios de juego de Rabona. Medier sostiene que ambos se retiraron del proyecto y dejaron de cumplir otros compromisos del patrocinio. La defensa niega el incumplimiento y afirma que la promotora amplió por su cuenta las obligaciones al pedir que Tyson participara en «Talking Pigeons». Según sus abogados, ese proyecto no formaba parte del acuerdo inicial. The Independent informó de que el concepto incluía una entrevista con el personaje de la paloma y una demostración de movimientos de boxeo.
El acuerdo ascendía a 1,5 millones de libras, alrededor de dos millones de dólares, pagaderos en cuotas. Antes de que terminara la relación comercial, Tyson y Tyrannic habían recibido casi 145.000 libras. Esa cantidad equivalía a unos 190.000 dólares o 169.000 euros. Medier reclama una indemnización por el supuesto incumplimiento; el tribunal aún no ha concedido esa compensación.
Medier afirma que Tyson y su compañía perdieron el interés en el proyecto después de que se cerrara el combate de exhibición contra Jake Paul. Paul derrotó al legendario boxeador en una pelea retransmitida en exclusiva por Netflix. Tyson habría cobrado unos 20 millones de dólares, más de 17 millones de euros. Los abogados de la promotora sostienen que ese compromiso resultaba más lucrativo y que el acuerdo con Netflix podía limitar otros patrocinios antes de la pelea.
El contrato también obligaba a promocionar los servicios de juego de Rabona durante eventos retransmitidos en directo. Tyson debía acudir, además, a iGB Live, una conferencia del sector prevista en Ámsterdam entre el 16 y el 19 de julio de 2024. Ali Reza Sinai, abogado de la promotora, alega que Tyson y Tyrannic se saltaron las transmisiones programadas y rescindieron el acuerdo sin respetar el preaviso previsto.
La defensa pone el foco en el formato del anuncio. Según sus abogados, Tyson estaba dispuesto a recitar unas frases preparadas junto a cuatro presentadores, uno de ellos vestido de paloma, y a compartir anécdotas de su infancia. También aceptaba enseñar boxeo con un maniquí que llevaba el rostro de Evander Holyfield, su antiguo rival. La objeción es que la actuación en directo exigida por Medier excedía lo razonablemente necesario para cumplir el contrato y añadía un proyecto distinto al acordado.
Tyson y su mujer, Lakiha Spicer, sostienen que el acuerdo se limitaba a grabarlo mientras jugaba a juegos disponibles en la web de Rabona. Su abogada, Amanda Hadkins, afirma que Tyrannic avisó con antelación de que Tyson no asistiría al evento de Ámsterdam. La defensa rechaza que esa decisión constituyera un incumplimiento. Medier replica que el contrato exigía la participación en la campaña y la presencia en los actos pactados.
Tyson ha contado que siente un cariño profundo por las palomas desde niño y que estas aves le aportan paz. Lo escribió en una columna para The New York Times publicada en 2011. La actualidad de las figuras conocidas también incluye apariciones familiares, como la entrega del premio en Sitges a Kevin Bacon y Kyra Sedgwick. En el caso de Tyson, la disputa se centra en los límites de una campaña publicitaria.
Medier vincula la ruptura con la preparación del combate contra Jake Paul y sostiene que el compromiso con Netflix hizo menos conveniente cumplir el acuerdo. La defensa afirma que las exigencias cambiaron respecto de lo pactado y niega que Tyson o Tyrannic incumplieran primero. El litigio sigue abierto ante el Tribunal Superior de Londres.