Un proyecto pionero en Washington utilizó un helicóptero para instalar 90 plataformas con árboles y arbustos autóctonos en un humedal dominado por una gramínea invasora. El seguimiento inicial muestra alta supervivencia, pero la recuperación total aún está en evaluación.
El 12 de octubre de 2023, un helicóptero sobrevoló un humedal cercano a Startup, en el estado de Washington, para instalar 90 plataformas de madera cargadas con vegetación autóctona. La operación, liderada por las Tribus Tulalip, buscaba dar una respuesta innovadora a la expansión de la gramínea invasora Phalaris arundinacea, que había desplazado a la flora local y alterado el equilibrio ecológico de la zona.
Cada una de las plataformas, ensambladas previamente en el criadero Wallace Creek, incluía un árbol nativo y cuatro arbustos, sumando unas 450 plantas. El acceso terrestre resultaba inviable por la presencia de canales profundos y castores, lo que obligó a recurrir al helicóptero para evitar daños en el terreno saturado y garantizar la precisión en la colocación de las estructuras.
Un método experimental
El proyecto, conocido como Oxbow Wetland Pallet Project, no se limitó a una simple plantación. Los investigadores dividieron el humedal en nueve parcelas: tres recibieron las plataformas preplantadas, tres se repoblaron con estacas vivas de sauce (350 por parcela) y las tres restantes quedaron sin intervención para comparar la evolución natural. Antes de la instalación, se midió la cobertura vegetal para establecer una referencia clara y poder evaluar el impacto real de cada técnica.
El objetivo era doble: comprobar si las plataformas mejoran la supervivencia de árboles y arbustos frente a los métodos tradicionales y analizar si la sombra generada por la nueva vegetación logra frenar el avance de la gramínea invasora, que reduce la diversidad y bloquea los canales esenciales para la fauna local.
Resultados iniciales y retos
El primer seguimiento, realizado en mayo de 2024, arrojó datos alentadores: casi todos los árboles plantados en las plataformas seguían vivos, aunque algunos montículos fueron dañados por la actividad de osos. Sin embargo, los responsables del proyecto insisten en que es pronto para hablar de éxito ecológico. El monitoreo continuará al menos cinco años, con evaluaciones anuales para determinar si la vegetación autóctona logra consolidarse y desplazar a la especie invasora.
El coste estimado por parcela con 30 plataformas ronda los 9.500 dólares, financiados por el Programa de Desarrollo de Humedales de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. La experiencia se suma a otras iniciativas de restauración ecológica en el noroeste estadounidense, donde el uso de helicópteros ha permitido intervenir en zonas de difícil acceso sin alterar el entorno, como ocurrió en la construcción de infraestructuras peatonales que mejoran la accesibilidad y el microclima, según se detalla en un análisis sobre la transformación de espacios naturales.
Contexto y perspectivas
La gramínea Phalaris arundinacea, conocida como reed canarygrass, es considerada una de las principales amenazas para los humedales de Washington. Su capacidad para formar masas monoespecíficas y desplazar a las plantas nativas afecta directamente a la fauna, especialmente a los peces jóvenes como el salmón, que dependen de canales abiertos y vegetación diversa para refugio y alimentación.
El experimento de las Tribus Tulalip representa un intento de restauración activa en un contexto donde las soluciones convencionales han mostrado limitaciones. Si la estrategia demuestra eficacia a medio plazo, podría aplicarse en otras zonas afectadas por especies invasoras, tanto en humedales como en llanuras inundables y áreas con presencia de castores.
Por ahora, la documentación oficial mantiene el proyecto como un experimento en curso. Los próximos años serán clave para determinar si la combinación de tecnología, conocimiento local y seguimiento científico puede revertir la tendencia y devolver el equilibrio a estos ecosistemas vulnerables.