Un golpe accidental en un trastero de Benalmádena destapó una de las piezas más curiosas ligadas a la historia de la Alhambra. Se trata de una llave nazarí de hierro forjado, escondida durante años en el doble fondo de una maleta comprada en un mercadillo local. El descubrimiento lo hizo José Antonio Fernández Molina, investigador y perito judicial en antigüedades. Ahora, el hallazgo vuelve a poner sobre la mesa preguntas sobre el destino de objetos históricos y su posible conexión con el monumento granadino.
La maleta, que Fernández Molina compró hace siete años, ya le había dado una sorpresa: dentro había documentos originales del siglo XIX, entre ellos planos firmados por el arqueólogo y restaurador Manuel Gómez-Moreno. Pero la verdadera sorpresa llegó cuando la maleta se cayó. Un chasquido metálico delató la presencia de la llave, cuidadosamente oculta en el forro. La pieza mide 27 centímetros, tiene forma cuadrada y solo conserva uno de sus dientes originales. Esto la hace aún más singular, ya que el hierro suele deteriorarse con el tiempo.
El hallazgo de la llave se realizó en una maleta de los años 60 o 70, lo que complica la atribución directa a Gómez-Moreno, fallecido en 1918.
El perfil y las medidas de la llave encajan con las fabricadas en época nazarí. Fernández Molina solo ha encontrado dos similares en España. Una de ellas es la de la Torre de la Vela de la Alhambra, datada entre los siglos XIV y XV. El parecido es claro, aunque no hay pruebas de que la llave hallada en Benalmádena perteneciera al monumento. Según varias publicaciones independientes, la relación con la Alhambra es solo una hipótesis basada en la tipología y el tamaño. No es un hecho probado. La pieza se parece mucho a la famosa llave de la Torre de la Vela, pero hasta ahora no hay comunicación oficial del Patronato de la Alhambra ni de la autoridad arqueológica que confirme su origen.
Junto a la llave aparecieron planos y documentos ligados a los trabajos de restauración de Gómez-Moreno, figura clave en la conservación de la Alhambra. Pero hay un problema con las fechas. La maleta donde estaba la llave es de los años 60 o 70, mientras que Gómez-Moreno murió en 1918. Esto apunta a que los objetos pasaron por otras manos tras la muerte del arqueólogo. No está demostrado que la llave tenga relación directa con los trabajos originales de restauración.
El vendedor del mercadillo dijo que el lote venía del vaciado de una casa en Granada, pero tras la venta se perdió su rastro. Fernández Molina ya ha informado al Patronato de la Alhambra sobre el hallazgo. Espera que los expertos del monumento puedan analizar la pieza y aclarar su origen. En 2019, cuando encontró los planos de 1886 atribuidos a Gómez-Moreno, también intentó colaborar con la institución, aunque sin resultados concretos. Su objetivo es que la llave se estudie a fondo y, si procede, se exponga al público.
Diversos medios españoles subrayan que, hasta la fecha, no existe confirmación oficial por parte de la Alhambra ni de las autoridades arqueológicas sobre la autenticidad o procedencia exacta de la llave hallada en Benalmádena. La pieza es considerada una analogía rara a la llave de la Torre de la Vela, pero requiere investigación adicional.
No es la primera vez que Fernández Molina encuentra piezas relevantes en mercadillos. Entre sus hallazgos anteriores están un casco de aviador de la RAF con documentación del piloto británico John Braham y las memorias del judío Walter Bohne, testigo de la II Guerra Mundial. Estas experiencias han inspirado sus novelas, como 'El tasador de antigüedades' y la reciente 'La corona de espinas', protagonizadas por el investigador ficticio John Fox.
La llave, que estuvo a punto de acabar en la basura, ahora se guarda en una caja bajo la custodia de Fernández Molina. El caso muestra cómo objetos de valor histórico pueden quedar ocultos durante décadas y reaparecer en los lugares más inesperados. La historia de esta llave deja claro lo frágil que es el patrimonio disperso y la importancia de la investigación y la colaboración entre particulares y entidades públicas. Solo así se pueden recuperar piezas que pueden aportar nueva información sobre el pasado de la Alhambra y el legado nazarí en España. La expectación por este hallazgo demuestra que, incluso en tiempos de digitalización y archivos virtuales, el azar y la perseverancia siguen siendo aliados clave para rescatar la memoria histórica.
Para más detalles sobre la investigación y el contexto histórico, se puede consultar el informe de Diario de Navarra.