En Madrid, voluntarios critican la expulsión de personas sin techo durante la misa del Papa. En el centro de Madrid, durante la misa del Papa, voluntarios de Bocatas repartieron comida a personas sin hogar que no fueron admitidas en el evento. La organización denunció la expulsión forzada de necesitados de las calles. La polémica ha generado gran repercusión.
En el centro de Madrid, durante la gran misa del Papa en la Plaza de Cibeles, voluntarios de la asociación cristiana Bocatas criticaron la organización del evento. Según ellos, en vísperas de la visita, los servicios eclesiásticos y municipales retiraron a las personas sin hogar de sus lugares habituales para despejar las calles para los invitados y fieles. Representantes de Bocatas señalan que muchos necesitados quedaron prácticamente excluidos de la celebración, a pesar de las declaraciones públicas sobre el apoyo a los grupos más vulnerables.
Voluntarios, vestidos con chalecos amarillos, realizaron una acción junto a las vallas que rodeaban el área de la misa. Repartieron comida y agua a quienes no pudieron acceder por falta de un código QR, necesario para ingresar. Uno de los coordinadores, Jesús de Alba, recalcó que la organización trabaja con personas sin hogar en Madrid desde hace tres décadas y se enfrenta regularmente a contradicciones similares. En su opinión, la Iglesia está perdiendo la oportunidad de brindar un apoyo real a quienes menciona en sus sermones.
Ese día, alrededor de treinta voluntarios de Bocatas recorrieron desde temprano el centro de la ciudad ayudando a quienes quedaron fuera del evento oficial. Entre ellos estaba Jesús Vivas, que se unió a la asociación poco después de mudarse de Venezuela. Señaló que para muchas personas sin hogar, este acontecimiento fue un recordatorio más de su aislamiento. Los voluntarios afirman que en los lugares habituales donde se concentran personas sin hogar, como la Plaza Jacinto Benavente, durante los días de la visita papal prácticamente no quedaba nadie.
Según los miembros de Bocatas, esta práctica de retirar a las personas sin hogar de las calles antes de grandes eventos no es nueva para Madrid. Consideran que asociar la pobreza con una amenaza para la seguridad solo aumenta el aislamiento social de los colectivos vulnerables. Los voluntarios subrayan que su labor es acompañar y apoyar a las personas sin hogar no solo durante las grandes celebraciones, sino también en la vida cotidiana. Tras la misa, continuaron repartiendo alimentos por sus rutas en el centro de la ciudad mientras la mayoría de los fieles abandonaba la plaza.
En el contexto de la visita del Papa, las autoridades de Madrid ya habían implementado restricciones al tráfico y cortes de calles, algo que se abordó en detalle en el reportaje sobre los cambios en el transporte en la capital — más información sobre las medidas de seguridad y restricciones.
Referencia: Bocatas es una de las organizaciones de voluntariado más antiguas de Madrid, especializada en el apoyo a personas sin hogar. Según los servicios municipales, en la capital viven varios miles de personas sin residencia fija. En los últimos años, las autoridades y estructuras eclesiásticas reciben críticas constantes por la falta de atención a la problemática del aislamiento social y la accesibilidad de los eventos urbanos para los colectivos vulnerables.