Fernando Paz, apartado en 2019 tras acusaciones de negacionismo, vuelve a ocupar un papel relevante en Vox. Su reincorporación como historiador y docente genera nuevas tensiones internas y externas.
Vox ha decidido reincorporar a Fernando Paz, historiador y antiguo candidato del partido, que en 2019 fue apartado tras la polémica por sus declaraciones sobre el Holocausto y los juicios de Núremberg. Ahora, Paz vuelve a tener visibilidad en la formación, participando en actos oficiales, como el campus juvenil de la familia europea de Vox, y figurando como profesor en la escuela de formación Issep, vinculada al partido. Además, desde diciembre ocupa un puesto honorífico en la fundación Denaes, cofundada por Santiago Abascal.
La vuelta de Paz se produce en un contexto de creciente radicalización interna, según fuentes conocedoras de su trayectoria. Su reincorporación es vista como un síntoma de la evolución ideológica de Vox, que en los últimos años ha estrechado lazos con figuras del supremacismo blanco europeo y mantiene en puestos clave a dirigentes con pasado extremista. El partido, sin embargo, no ha ofrecido explicaciones públicas sobre el regreso de Paz ni ha respondido a las preguntas de los medios.
En 2019, la candidatura de Paz como cabeza de lista por Albacete fue retirada tras la presión de la Federación de Comunidades Judías de España, que expresó su preocupación por las posturas revisionistas y negacionistas del historiador. El detonante fue la presentación en la sede de Falange de un libro en el que Paz cuestionaba la legitimidad de los juicios de Núremberg y relativizaba la magnitud del Holocausto, afirmando que la mayoría de las víctimas judías murieron por arma de fuego y no en cámaras de gas. Estas declaraciones, sumadas a su defensa de terapias para homosexuales y su visión positiva sobre el franquismo, generaron un rechazo inmediato tanto dentro como fuera del partido.
Pese a las críticas, Paz nunca ha admitido ser negacionista y sostiene que sus palabras han sido malinterpretadas o sacadas de contexto. En respuestas escritas a preguntas de la prensa, el historiador afirma que su papel en Vox responde a la utilidad que pueda aportar y minimiza el posible impacto negativo sobre la imagen del partido. Su cercanía a Kiko Méndez-Monasterio, uno de los principales colaboradores de Abascal, ha sido clave para mantener su influencia en la formación, incluso tras su renuncia pública en 2019.
El regreso de Paz coincide con la consolidación de Vox en alianzas internacionales, como la plataforma Patriots, que agrupa a partidos de derecha radical de Europa y mantiene vínculos con el Likud israelí. A nivel interno, la formación ha reforzado su estructura con figuras procedentes de su entorno más ideológico, mientras que la salida de perfiles moderados ha dejado espacio para antiguos colaboradores. Según una fuente próxima al partido, la falta de nuevos cuadros ha llevado a Vox a recuperar a históricos como Paz.
En los últimos meses, Paz ha intensificado su presencia en medios y actividades vinculadas a Vox. Ha participado en conferencias, exposiciones y publicaciones de la fundación Disenso, y ha sido invitado como ponente en el curso de verano del Issep, junto a otros dirigentes y eurodiputados del partido. Además, su figura es habitual en canales de propaganda como Bipartidismo Stream, donde se le presenta como referente intelectual.
El caso de Paz no es aislado en el panorama político español. La reincorporación de figuras polémicas y el debate sobre los límites del revisionismo histórico han sido recurrentes en los últimos años. En este sentido, la polémica recuerda a otras situaciones en las que partidos han tenido que rectificar o justificar la presencia de candidatos controvertidos, como ocurrió cuando el Partido Popular propuso una ley nacional inspirada en la normativa de Madrid, generando también un intenso debate social (más detalles aquí).
Ni la Federación de Comunidades Judías ni el grupo ACOM han querido pronunciarse sobre el nuevo protagonismo de Paz. Sin embargo, expertos en memoria histórica y representantes de asociaciones de víctimas del nazismo advierten que la normalización de discursos revisionistas puede contribuir a la banalización del pasado y al incremento del dolor entre los afectados. El caso de Fernando Paz vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites de la libertad de expresión y la responsabilidad de los partidos en la selección de sus referentes.
En el contexto español, la memoria histórica y la gestión del pasado reciente siguen siendo temas de alta sensibilidad política y social. La legislación sobre memoria democrática, la presencia de símbolos franquistas y el papel de la educación en la transmisión de la historia son cuestiones que generan controversia y dividen a la opinión pública. La reincorporación de Paz a Vox se produce en un momento en que el partido busca consolidar su base ideológica y reforzar su presencia en el debate cultural, mientras otras formaciones intentan marcar distancia respecto a posiciones extremas.