¿Por qué alguien pagó 560.000 dólares por una imagen de mi columna?

“A las personas de mi generación, que crecieron en la década de 1970, les encantará coleccionar libros de primera edición, novelas como el Ulises de James Joyce”, escribió en un correo electrónico. “Lo que las cripto y los NFT abrieron es la propiedad de los derechos para decir que uno posee tal cosa, ya sea tangible o intangible, en una forma que miles, si no es que millones, pueden ver y rastrear en tiempo real, en cualquier parte del mundo”.

André Allen Anjos, un artista de música electrónica de Portland, Oregón, que ofreció 5,69 etheres (cerca de 9200 dólares) por el NFT, me dijo en una entrevista telefónica que pujar por el token tal vez se podría considerar como un gesto simbólico de agradecimiento hacia mí y el Times de parte de la criptocomunidad por, sobre todo, tomarlos con la suficiente seriedad como para hacer un experimento con nuestra propia venta de tokens.

“Es como si una publicación convencional intentara interactuar con nosotros como comunidad de una manera real y sincera”, señaló. “Yo quería dar a entender que esto es fabuloso, que están planteando las preguntas correctas”.

Anjos mencionó que había crecido en la era de Napster, cuando los músicos se dieron cuenta de que internet podría destruir su modo de subsistencia al facilitar la reproducción de canciones de manera gratuita. Comentó que la tecnología de cadenas de bloques había cambiado eso al poder crear objetos coleccionables de edición limitada timbrados con el sello digital de su procedencia. Anjos mencionó que la idea de coleccionar los NFT no era tanto poseer las piezas en sí (la mayoría de las cuales pueden descargarse de manera gratuita de internet, pero sin las firmas criptográficas especiales), sino más bien demostrar confianza en este nuevo modelo de adquisición.

“No voy a llamarlo protesta, pero es una declaración”, afirmó. “Este es el criptomundo intentando probar que existimos; nos interesa revolucionar este modelo y estamos dispuestos a invertir nuestro dinero en eso”.

No todos los motivos de los postores eran tan nobles. Sterling Crispin, investigador de Apple que tiene otro trabajo como artista de NFT, mencionó que había ofrecido 4125 etheres (cerca de 6700 dólares) por mi token porque tenía en puerta una presentación virtual y esperaba que la puja atrajera algo de publicidad.

“Dije, bueno, estoy a punto de emitir un NFT para esta presentación en solitario”, comentó. “Valdría muchísimo la pena que aparecieran cuatro etheres en el Times”.

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