Adele ha pasado por muchas cosas en los últimos años. La cantante no sólo se separó de su marido Simon Konecki y firmó los papeles del divorcio, sino que también perdió 45 kilos y superó su adicción al alcohol. Ahora está “increíblemente feliz”, lo cual no sólo se debe a su nueva pareja Rich Paul, sino también a su nueva actitud ante la vida.
“Estoy feliz y eso se debe a la dedicación que le he dado a mi cerebro a través de terapia y cosas así y mucho llanto. Quizás sea un dicho que me inventé: antes lloraba, pero ahora sudo. “Realmente me salvó”, dijo Adele cuando le preguntaron “La cara†. “Tuve que tirar mucha ropa de la que tenía grandes recuerdos. Había elementos así. No sé si me siento diferente. Todavía hay cosas de mi cuerpo que no me gustan”.

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