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Aldea del Fresno sigue vacía tras seis días de incendios y desalojos

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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Aldea del Fresno sigue vacía tras seis días de incendios y desalojos

El incendio en Aldea del Fresno mantiene al pueblo desierto y bajo vigilancia. Más de 3.500 vecinos siguen fuera mientras brigadas intentan controlar los conatos. La falta de medios complica la extinción.

El incendio que arrasó la sierra oeste de Madrid ha dejado a Aldea del Fresno convertido en un pueblo vacío y cubierto de cenizas. Seis días después de la evacuación de sus más de 3.500 habitantes, el municipio permanece sin vida, con calles patrulladas por la policía local y un ambiente marcado por el olor persistente a humo. Aunque el martes se autorizó el regreso de los vecinos, la mayoría no ha vuelto y la localidad sigue desierta, mientras los servicios de emergencia mantienen la vigilancia ante posibles robos y nuevos focos.

A menos de un kilómetro del núcleo urbano, brigadistas y trabajadores rurales continúan luchando contra los conatos que surgen en los montes calcinados. José Luis, guarda rural de una finca de 1.200 hectáreas, relata que lleva diecisiete horas seguidas intentando sofocar pequeños incendios que reaparecen constantemente. El fuego, que avanzó con una velocidad inusual, arrasó la zona en apenas unas horas y obligó a evacuar tanto a personas como a animales salvajes, que ahora deambulan desorientados entre los restos quemados.

La intervención de bomberos y medios aéreos logró frenar el avance inicial, pero la falta de recursos y personal ha dificultado el control total del incendio. Hilario Ruiz-Labourdette, ingeniero agrónomo y gestor de la finca, destaca la importancia de la colaboración local en la extinción y reclama más apoyo para proteger el terreno. Según explica, la evacuación masiva deja sin protección las fincas y complica la detección de nuevos focos, ya que los equipos profesionales no dan abasto ante la magnitud del desastre.

Para reforzar las tareas, se han sumado dos brigadistas más al equipo habitual y está prevista la llegada de nueve profesionales adicionales. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica: solo en la última noche se detectaron tres nuevos focos. El trabajo consiste en regresar una y otra vez a los mismos puntos, ya que el fuego puede permanecer activo bajo tierra y reavivarse incluso después de aparentar estar extinguido. La falta de agua, tras la destrucción de los conductos del Canal de Isabel II, obliga a los equipos a depender de un pozo y a realizar constantes desplazamientos para recargar los bidones.

Los cortafuegos artificiales han resultado poco efectivos frente a la rapidez del incendio, mientras que la acción de los venados, que consumen la vegetación baja, ha ayudado a limitar la propagación hacia las copas de los árboles. El paisaje muestra un contraste entre zonas de encinas calcinadas y áreas completamente arrasadas, sin rastro de monte bajo ni pinar. La recuperación del entorno, según los trabajadores, podría tardar al menos dos años.

Desde los puntos más altos de la finca, se observa la extensión del daño y la presencia de frentes activos en municipios vecinos. El humo sigue impregnando el aire y dificulta la labor de los equipos, que insisten en la necesidad de más personal y vigilancia para evitar que los focos aparentemente apagados vuelvan a encenderse, especialmente durante la noche.

La situación en Aldea del Fresno recuerda a otros recientes episodios de incendios en la región, como el que obligó a evacuar a miles de personas en Zaragoza y Navarra, donde el regreso a las viviendas se realizó de forma escalonada y bajo estricta vigilancia, según se relata en un reportaje sobre la vuelta de los desalojados tras el incendio de Orés.

Actualmente, los habitantes de Aldea del Fresno permanecen alojados en Villamanta, a la espera de poder regresar con seguridad. El incendio ha dejado al municipio en una situación de incertidumbre, con la amenaza de nuevos conatos y la necesidad de mantener la vigilancia durante los próximos días. La experiencia pone de relieve la vulnerabilidad de las zonas rurales ante incendios de gran magnitud y la importancia de contar con recursos suficientes para la prevención y la respuesta rápida.

En España, los incendios forestales han aumentado en frecuencia e intensidad en los últimos años, especialmente en verano. Las altas temperaturas, la sequía y la acumulación de material combustible agravan el riesgo en regiones como Madrid, Castilla y León y Galicia. Las autoridades insisten en la necesidad de planes de prevención, limpieza de montes y colaboración entre administraciones y propietarios rurales. La coordinación entre servicios de emergencia y la población local es clave para minimizar daños y evitar tragedias mayores. La situación en Aldea del Fresno es un ejemplo de los desafíos que enfrenta el país ante el avance del fuego y la importancia de la preparación ante emergencias de este tipo.

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