Arantxa Sánchez Vicario se sincera sobre el impacto de su divorcio con Josep Santacana, la pérdida de su fortuna y la distancia con su familia. Un testimonio que revela el lado más vulnerable de la extenista y su lucha por empezar de nuevo.
La imagen de Arantxa Sánchez Vicario, una de las grandes leyendas del tenis español, ha vuelto a ocupar titulares tras una confesión inesperada y profundamente emotiva. Ocho años después de su separación de Josep Santacana, la extenista ha decidido abrirse como nunca antes sobre el drama personal y económico que ha marcado su vida reciente. En una charla con Jesús Calleja, Arantxa no pudo contener las lágrimas al recordar cómo su matrimonio la llevó a perder no solo su fortuna, sino también la cercanía con su familia.
Un patrimonio desaparecido
Durante la conversación, Arantxa relató cómo la gestión de su exmarido sobre su patrimonio terminó por dilapidar los 36 millones de euros que había ganado a lo largo de su carrera. Según sus palabras, la confianza ciega en Santacana la dejó en una situación límite, obligándola a pedir ayuda a amigos para sacar adelante a sus hijos. La deportista, que siempre había evitado hablar públicamente de su matrimonio, reconoció que el proceso fue especialmente duro por la soledad que vivió en Estados Unidos, lejos de su entorno más cercano en España.
La extenista explicó que, tras mudarse a Estados Unidos por su familia, se vio atrapada en una espiral de problemas económicos y personales. Sus hijos se convirtieron en su principal motor para seguir adelante, aunque el camino estuvo lleno de obstáculos. Arantxa confesó que, pese a las muchas versiones que circulan sobre su historia, ha preferido guardar silencio porque el proceso judicial aún no ha terminado. "He callado mucho y cuando diga todo lo que tengo que decir...", dejó caer, dejando entrever que aún quedan capítulos por cerrar.
El precio de la confianza
En un segundo encuentro con Calleja, Arantxa se mostró más serena, pero igual de contundente al hablar de los años de acumulación emocional y soledad. Admitió que todo lo que ha vivido fue consecuencia de confiar en la persona equivocada. "Me enamoré ciegamente y al final no era quien yo pensaba", reconoció. La deportista relató cómo, centrada en su carrera, delegó la gestión de su patrimonio en Santacana, lo que terminó por dejarla sin recursos. Ahora, para poder mantener a sus hijos, ha tenido que empezar de cero, dando clases y pidiendo un préstamo al banco.
Actualmente, Arantxa es la única que está afrontando el pago de ese préstamo, cuyo aval inicial de cinco millones de euros ha crecido con los intereses. Según explicó, llegó a un acuerdo con el banco de Luxemburgo para evitar la cárcel, comprometiéndose a entregar el 50% de sus ingresos. Aunque en un principio pensó que podría recuperar parte de su dinero, ahora asume que eso no será posible. "Es como si no hubiera tenido la carrera. Empezar de cero pero más heavy", confesó, subrayando que sus hijos y su lema vital, 'El que resiste gana', son lo que la mantienen en pie.
Distancia y reconciliación familiar
La relación con su familia también se vio profundamente afectada por su matrimonio con Santacana. En 2012, la publicación de sus memorias '¡Vamos!' supuso una ruptura total con sus padres, a quienes acusaba de haber anulado su personalidad y malgastado su fortuna. Arantxa admitió que se arrepiente de ese episodio y que fue influenciada por su entonces marido para enfrentarse a los suyos. Ahora, tras la separación, ha logrado retomar el contacto con su familia, aunque la distancia física sigue presente. Su madre, en Barcelona, no puede desplazarse, pero mantienen una relación fluida por teléfono.
Sobre la muerte de su padre, Arantxa quiso aclarar que sí pudo despedirse de él, pese a los rumores que circulan. "No tantas veces como me hubiera gustado, pero fui. Estuve con él y me despedí", aseguró, dejando claro que ese capítulo, aunque doloroso, está cerrado para ella. Su deseo ahora es regresar a España cuando sus hijos terminen el colegio en Estados Unidos y reconstruir su vida cerca de los suyos.
Un testimonio que resuena
El relato de Arantxa Sánchez Vicario ha generado un fuerte impacto en la opinión pública, no solo por la crudeza de su experiencia, sino por la valentía de compartirla en un momento en el que muchas figuras públicas optan por el silencio. Como señala Divinity, la extenista ha recorrido un camino lleno de obstáculos, pero mantiene la esperanza de que lo peor ha quedado atrás. Su historia recuerda a otros episodios recientes en los que la vida personal de los deportistas trasciende el ámbito privado, como ocurrió con la carta de Iñaki Williams a su hermano Nico tras la final de España, un gesto que también fue ampliamente comentado en Español News.
Mientras tanto, Arantxa sigue sintiendo el apoyo de la gente en la calle y se mantiene centrada en sus hijos y en el futuro que quiere construir en España. Su testimonio, lejos de buscar compasión, pone sobre la mesa la realidad de una mujer que, tras haberlo tenido todo, ha tenido que reinventarse desde cero.