Las autoridades catalanas lanzan inversiones masivas en carreteras y metro. Las autoridades de Cataluña han anunciado el lanzamiento de un ambicioso programa de inversiones en infraestructuras de transporte y carreteras. En los próximos seis años, está previsto ejecutar proyectos clave en colaboración con socios privados. La medida afecta al metro, autopistas y nuevos nodos de transporte.
En Barcelona ha comenzado una nueva fase en el desarrollo de la infraestructura de transporte: el gobierno de Cataluña ha anunciado el lanzamiento de un programa de inversiones por valor de 3.300 millones de euros. Según el presidente Salvador Illa, los fondos se destinarán a la construcción acelerada de infraestructuras estratégicas, incluyendo la finalización del tramo central de la línea 9 del metro y una amplia modernización de las carreteras. Por primera vez en los últimos años, la región retorna al modelo de colaboración público-privada, que, según Illa, estaba congelado desde 2010.
En la primera ola ya se han anunciado licitaciones para proyectos por un valor total de 1.800 millones de euros. Entre ellos están la finalización del segmento central de la L9 del metro (500 millones de euros), la ampliación de 366 km de carreteras con la implementación de carriles 2+1 (720 millones de euros), así como la reconstrucción del tramo Berga-Bagà (470 millones de euros). Otros 1.500 millones de euros se planea destinar a un desarrollo posterior que incluye la ampliación de la carretera C-55, la segunda fase del tranvía entre Tarragona y Reus, la creación de nuevos intercambiadores de autobuses y la construcción de una terminal ferroviaria en Lleida.
Según Illa, el nuevo esquema permitirá finalizar los principales proyectos en seis años, mientras que antes podían requerir hasta dos décadas. Las autoridades destacan que la aceleración de los trabajos ha sido posible tras alcanzar acuerdos presupuestarios con ERC y Comuns. Otra noticia relevante para la región es la aprobación por parte de la aerolínea Starlux Airlines de un vuelo directo entre Barcelona y Taipéi, que está previsto que comience a principios de 2027.
En su intervención, Illa señaló que la prioridad sigue siendo el retorno de las grandes empresas a la región, el desbloqueo de proyectos de infraestructura y el avance hacia la cooperación con el gobierno central. Recordó el lanzamiento del consorcio de inversiones, que debe acelerar la ejecución de proyectos bajo la competencia de Madrid. Cataluña ya está implementando un programa de inversiones de 20.000 millones de euros, y las autoridades confían en que el nuevo modelo permitirá eliminar parte de las barreras burocráticas.
Durante la discusión, Illa también abordó el tema de la educación, subrayando la importancia del acuerdo alcanzado con los docentes y la necesidad de mejorar la calidad de la enseñanza escolar. Destacó que muchos directivos con los que se reunió durante su reciente viaje a California se formaron precisamente en escuelas públicas catalanas.
El contexto de las nuevas decisiones incluye también la experiencia de otras regiones de España, donde las cuestiones sobre restricciones de tráfico y la modernización de infraestructuras generan polémicas intensas. Por ejemplo, recientemente las autoridades de Torrelavega modificaron el régimen de imposición de multas por la entrada a zonas con restricción de circulación para proteger los derechos de los conductores — puede consultarse más información al respecto en el artículo sobre las nuevas normas en Torrelavega.
Para referencia: la línea 9 del metro de Barcelona es uno de los proyectos más ambiciosos y con mayor retraso de la región, mientras que la carretera C-55 desempeña un papel clave en la conexión entre el centro y el sur de Cataluña. La implementación del esquema de colaboración público-privada podría servir de ejemplo para otras comunidades autónomas, donde los proyectos de infraestructuras suelen enfrentar retrasos debido a procedimientos de aprobación complejos y a la falta de financiación.