Ancelotti prepara a Brasil para el inicio del Mundial tras su mayor sequía de títulos. Carlo Ancelotti dirige a Brasil por primera vez en una Copa del Mundo. El equipo llega tras una fase de clasificación decepcionante y la racha más larga sin trofeos. Por delante, el partido contra Marruecos y la expectación de los hinchas.
La selección de Brasil inicia su andadura en el Mundial 2026 bajo la dirección de Carlo Ancelotti, quien afronta su primer reto internacional tras dejar el Real Madrid. El equipo llega al torneo tras su sequía de títulos más prolongada en décadas y tras una fase de clasificación decepcionante, en la que los brasileños terminaron solo en quinto lugar, superados incluso por otros equipos sudamericanos en número de derrotas.
El primer partido será ante Marruecos, que en 2022 se convirtió en la primera selección africana en alcanzar las semifinales y plantea de inmediato a Ancelotti un desafío complicado. En el plantel de Brasil solo queda un jugador que vivió la famosa derrota 1-7 frente a Alemania en 2014: Neymar, quien se perderá el debut por lesión. En su lugar podrían jugar como delanteros jóvenes como Endrick o Igor Thiago del Brentford, mientras que las piezas clave en ataque serán Vinícius Júnior y Raphinha.
En defensa, la apuesta es la dupla de Marquinhos y Gabriel Magalhães, a pesar de las dudas en los laterales, donde actúan los veteranos Douglas Santos, Danilo y Alex Sandro. En el centro del campo estarán el renovado Casemiro y Bruno Guimarães del Newcastle. Según Vinícius Júnior, la llegada de Ancelotti ha cambiado el ambiente del grupo, aportando calma y confianza, pese a la presión y críticas por convocar a veteranos y dejar fuera a varios jóvenes.
Ancelotti podría convertirse en el tercer entrenador de la historia en ganar tanto la Liga de Campeones como la Copa del Mundo, si Brasil logra el éxito. El entrenador subraya que para él es un honor trabajar con la selección más laureada del mundo y señala que el equipo está preparado para cualquier rival. Incluso un empate en el primer partido no será una catástrofe: aún quedan encuentros contra Haití y Escocia.
El partido Brasil — Marruecos se disputará en el estadio New York New Jersey Stadium, sede también de la final del torneo. Se espera una gran afluencia de aficionados de ambos países en la ciudad, mientras las autoridades locales preparan un amplio dispositivo de seguridad. Al mismo tiempo, en Nueva York se celebrará la final de la NBA con la participación de los New York Knicks, lo que añade presión a la infraestructura urbana.
Brasil tradicionalmente avanza de la fase de grupos en los Mundiales desde 1978, pero en este torneo la atención sobre el resultado es mayor debido a una larga sequía de títulos. Ganar el grupo podría enfrentar al equipo contra Inglaterra ya en cuartos de final, lo que hace que el partido inaugural sea crucial para los planes de Ancelotti.
El tema de la presión sobre los seleccionadores nacionales se ha vuelto cada vez más relevante en los últimos años. Por ejemplo, recientemente Julen Lopetegui aceptó dirigir a Catar tras su fracaso con España, lo que también generó debate en los círculos futbolísticos.
Para referencia: Brasil es el único país que ha participado en todas las fases finales de la Copa del Mundo. El último título se conquistó en 2002 y, desde entonces, el equipo solo una vez ha superado los cuartos de final. En 1994, cuando el torneo también se celebró en Estados Unidos, los brasileños rompieron una sequía de 24 años sin victorias. Ahora la situación se repite: los aficionados esperan el regreso a la cima y Ancelotti tendrá que lidiar con las expectativas y las críticas para devolverle al equipo el estatus de favorito.